Leemos en el Evangelio: Como le vieron caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y levantaron el grito. Porque todos le vieron, y se asustaron. Pero Jesús les habló luego, y dijo: ¡Animo! Soy Yo, no temáis (Mc 6,49-50).
El encuentro con Cristo trae la paz al alma.
Durante la última guerra mundial, el filósofo alemán Landsberg llevaba siempre consigo una ampolla con un poderoso veneno para usarlo como última posibilidad de escapar de la opresión nazi. A mitad de la guerra, en el verano de 1942, destruyó la ampolla y escribió en su diario: «He encontrado a Cristo; se me ha revelado».
En efecto, encontrar a Cristo fue para él la paz y librarse del miedo que le atenazaba.
Cfr. J. Ablewicz, Seréis mis testigos
miércoles, 17 de abril de 2013
El encuentro con Cristo trae paz al alma
jueves, 14 de junio de 2012
Conocer el camino para ser un buen pastor
Los hombres podemos ser causa de alegría o de tristeza, luz u oscuridad, fuente de paz o de inquietud, fermento que esponja o peso muerto que retrasa el camino de otros. Nuestro paso por la tierra no es indiferente: ayudamos a otros a encontrar a Cristo o los separamos de Él; enriquecemos o empobrecemos. Y nos encontramos a tantos amigos, compañeros de profesión, familiares, vecinos..., que parecen ir como ciegos detrás de los bienes materiales, que los alejan del verdadero Bien, Jesucristo. Van como perdidos. Y para que el guía de ciegos no sea también ciego no basta saber de oídas, por referencias; para ayudar a quienes tratamos no basta un vago y superficial conocimiento del camino. Es necesario andarlo, conocer los obstáculos... Es preciso tener vida interior, trato personal diario con Jesús, ir conociendo cada vez con más profundidad su doctrina, luchar con empeño por superar los propios defectos. El apostolado nace de un gran amor a Cristo.
Fuente: Hablar con Dios
jueves, 8 de marzo de 2012
“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”
Jn 6, 68
A la gente que iba a su encuentro, Jesús le hablaba del Reino de Dios1. Lo hacía con palabras simples, tomadas de la vida de cada día, pero su mo-do de hablar tenía una fascinación particular. La gente quedaba impactada por sus enseñanzas ya que hablaba como quien tiene autoridad, no como los escribas2. Incluso cuando los sumos sacerdotes y los fariseos les preguntaron a los guardias que debían arrestarlo por qué no habían ejecutado la orden, ellos respondieron: “Nadie habló jamás como este hombre”3.
“¡Es duro este lenguaje!” 5 le dijeron algunos discípulos cuando escu-charon que les habría dado a comer su carne y a beber su sangre.
Al ver que los discípulos se alejaban de él y dejaban de acompañarlo, Jesús se dirigió a los doce: “¿También ustedes quieren irse?”6.
Pedro, unido a él para siempre, fascinado por las palabras que le había oído pronunciar desde que lo había encontrado, respondió en nombre de to-dos: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”.
Pedro había comprendido que las palabras de su maestro eran diferentes a las de otros. Las palabras que van de la tierra a la tierra tienen el des-tino de la tierra. Las palabras de Jesús son espíritu y vida porque vienen del cielo: una luz que desciende de lo alto con toda su potencia. Sus palabras tienen una consistencia y una profundidad que otras no tienen, aunque per-tenezcan a filósofos, políticos o poetas. Son “palabras de vida eterna”7 por-que contienen, expresan y comunican la plenitud de una vida que no tiene fin porque es la de Dios.
Jesús resucitó y sus palabras, aunque hayan sido pronunciadas en el pasado, no son un recuerdo. Las suyas son palabras dirigidas a todos y a cada uno en cualquier tiempo y cultura: palabras universales y eternas.
Las palabras deben haber sido el arte más exquisito de Jesús. El Verbo que habla con palabras humanas. ¡Qué contenidos, qué intensidad y qué acento en su voz!.
“Un día – refiere Basilio el grande8– como despertando de un largo sueño vi la luz maravillosa de la verdad del evangelio y descubrí la vanidad de la sabiduría de este mundo”.
Teresa de Lisieux escribe, en una carta fechada el 9 de mayo de 1897: “A veces, cuando leo ciertos escritos espirituales . . . mi pobre y pequeño espíritu no tarda en cansarse. Cierro el libro de los sapientes que rompe mi cabeza y seca mi corazón y tomo en mis manos la Sagrada Escritura. Entonces, todo se vuelve luminoso, una sola palabra le abre a mi alma horizontes infinitos y la perfección me parece fácil”9.
Las palabras divinas sacian al espíritu hecho para lo infinito; iluminan no sólo la mente, sino todo el ser, porque son luz, amor y vida. Dan paz – esa paz que Jesús dice suya – aún en los momentos de turbación y angustia. Dan alegría plena aún en medio del dolor que a veces oprime el alma. Dan fuerza cuando sobreviene el desconcierto por el desaliento. Abren el camino de la verdad.
La palabra de este mes nos recuerda que el único maestro que debemos seguir es Jesús, aún cuando sus palabras puedan parecer duras o de-masiado exigentes: ser honestos en el trabajo, perdonar, ponerse al servicio del otro en lugar de pensar de manera egoísta, ser fieles en la vida familiar, asistir a un enfermo terminal sin ceder a la idea de la eutanasia.
Abundan maestros que proponen soluciones fáciles y componendas. Nosotros queremos escuchar al único maestro que dice la verdad y tiene “palabras de vida eterna”.
En este período de Cuaresma, cuando nos preparamos para la gran fiesta de la Resurrección, tenemos que ponernos realmente en la escuela de único Maestro y ser sus discípulos. También en nosotros debe nacer un amor apasionado por la palabra de Dios. Debemos recibirla con atención cuando es proclamada en las iglesias, cuando la leemos, la estudiamos o la meditamos.
Estamos llamados a vivirla como la misma Escritura enseña: “Pongan en práctica la palabra y no se contenten sólo con oírla de manera que no se engañen a ustedes mismos”10. Al vivir una palabra de Jesús estamos viviendo todo el evangelio, porque en cada una se da por entero y viene a vivir en nosotros. Es como una gota de la sabiduría divina del Resucitado que lentamente penetra en nosotros y cambia nuestro modo de pensar, de querer y de actuar en cada circunstancia de la vida.
Chiara Lubich
Palabra de vida publicada por primera vez en marzo de 2003.
1) Lucas, 9, 11; 2) Mateo, 7, 29; 3) Juan, 7, 24; 4) Juan, 16, 25 y 3, 12; 5) Juan, 6, 60; 6) Juan, 6, 67; 7) Juan, 6, 68; 8) Basilio (330 – 379) obispo de Cesarea y uno de los Padres de la Iglesia; 9) Carta 202, 10) Santiago 1, 22.
lunes, 30 de mayo de 2011
Sé tu mismo
lunes, 21 de marzo de 2011
¿Al fin y al cabo, quién actúa?
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| Imagen: Aci Prensa |
“Estos son nuestros pensamientos en todo momento mientras rogamos por ustedes: que nuestro Dios
los haga dignos de su llamada y que, por su poder, lleve a efecto sus buenos propósitos, haciendo que
su fe sea activa y eficiente. De ese modo el nombre de Jesús, nuestro Señor, será glorificado a través de ustedes y ustedes lo serán en él, por gracia de nuestro Dios y de Cristo Jesús, el Señor. ”
Muchas veces, cuando la gente habla acerca de la santidad, la impresión que uno se lleva es que la santidad es algo reservada para las personas jemplares entre nosotros, aquellos que pueden concentrarse en las cosas del espíritu poniendo a un lado preocupaciones y quehaceres cotidianos.
Nos olvidamos que no fuimos nosotros los que tomamos la decisión de ser bautizados. Nosotros no fuimos quienes decidimos darnos la existencia. Pero, más importante aún, nos olvidamos que al llegar a tener vida humana, la intención de Dios fue de remover una cierta presuposición de nosotros que nos dice que nuestras ansiedades no preocupan a Dios. Nos olvidamos que para caminar con nosotros a lo largo de la historia, Jesús no se basó en cosas vagas o especulaciones.
El grupo de personas que Jesús eligió para hacer su presencia visible en la historia realizará su misión a través de la eficacia de los sacramentos de la Iglesia. Jesús tiene la energía divina de perfeccionar todo lo bueno y lo no tan bueno de nosotros. La mentalidad que separa la santidad del resto de nuestra vida es la misma mentalidad que niega que Dios desea ser visto objetivamente a través de la Iglesia.
Esta verdad nos lleva a reconocer que son nuestros propios conocimientos y sabiduría que aseguran la presencia de Cristo entre nosotros. Podemos preguntarnos si es el Cristo de la historia o el Hijo de Dios presente por toda la historia que revela su presencia en el mundo. Esa es la diferencia entre vera un hombre parado en la esquina de la calle con un letrero que dice arrepentido y ver a la Madre Teresa recogiendo a un hombre muriendo en la calle de Calcuta. ¿Qué es lo que mueve más nuestros corazones?
Para la Madre Teresa, el relacionarse con Cristo no fue algo que ella hiciera después de limpiar las llagas de un hombre enfermo. Era dentro y a través de las verdaderas llagas que ella se relacionó con Cristo.
martes, 8 de febrero de 2011
La culpa
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| Imagen: arandapolitica.blogspot.com |
viernes, 26 de noviembre de 2010
Las fuerzas especiales de Cristo
| aciprensa.com |
martes, 20 de julio de 2010
Lo bueno en vos
“ Ojalá esa fe se vea en las obras y manifieste todo lo bueno que tenemos en Cristo”
(Filemón 1:6)
Las cosas viajan fácilmente en la cinta transportadora. Siete cosas en la línea para “12 elementos o menos”. El cajero los escaneó rápidamente, mientras yo los ponía en una bolsa. Ella estaba confundida y me dijo el total de la cuenta. Claramente las cosas eran pequeñas y no eran caras, pero el total de la cuenta era cercano a los 100 dólares. Miramos en la caja registradora. Un emparedado costaba casi 50 dólares. Y continuaba marcando con ese precio, por lo que finalmente la cajera decidió llamar al administrador. Miré a la cajera y bromeé: “ Ese debe ser un emparedado muy rico”. Ella hizo un guiño y me respondió: “ Yo lo he comido, y creeme, no es tan rico”.
Es difícil saber a veces lo que es realmente bueno, lo que es realmente importante o lo que realmente importa. Nuestros supermercados están llenos de productos, y nuestros televisores muestran cientos de canales. A nuestro alrededor hay gente que parece más inteligente que nosotros, más espiritual o más bonita. En medio de todo eso nos podemos sentir insignificantes o pensamos que no somos importantes.
Es Jesús quien dice que tu vida importa. Es fácil enfocarse en el éxito de otros y en nuestras propias fallas. Jesús ve el talento que hay en cada uno de nosotros. El quiere que usemos ese talento para guiar a otras personas hacia El. La clave de la espiritualidad es entender que hay algo en ti que es único y forma parte del plan de Dios.
Sí, hay gente que es más santa y más espiritual que nosotros. Pero tú no eres un actor insignificante en la historia de la fe. En tu vida - tus relaciones, las situaciones que encuentras día a día - tienes las oportunidad de guiar a alguien en el camino de Cristo. Puede ser una palabra, un gesto o alguna decisión. Tú puedes insistir en que alguien lo puede hacer major que tú, pero Jesús quiere que tú seas esa persona, porque El cree que tú eres así de bueno.
jueves, 8 de julio de 2010
Una persona, Dos personas
Contrastar a Cristo con Adán es una fuente rica de reflexiones cristianas. San Pablo introduce el tema y San Irineo de Lyons, uno de los padres de la Iglesia del Siglo II la desarrolló.
Se desarrolló todavía más el tema durante la Edad Media en Arte y Música. San Pablo nombra a Cristo el Ultimo Adán, el hombre final y perfecto en contraste con el primer Adán. San Irineo escribió acerca de Cristo en términos de recapitulación que no significa “resumir” sino “iniciando de nuevo”.
Adán inició todo y se equivocó; Cristo lo inicio de nuevo y no se equivocó, como los escritores cristianos desarrollan el tema; ellos ven más puntos de comparación así como el pecado entró en el mundo a través del árbol en el jardín del Edén, así la redención entró en el mundo a través del árbol de la cruz.
Así como la primera mujer Eva fue sacada de la costilla de Adán cuando dormía, así la Iglesia nació del lado de la costilla de Cristo muerto. La desobediencia de Adán resultó en un fracaso; la obediencia de Cristo resultó en la victoria. Así como San Irineo creyó, la Virgen Eva llegó a ser la causa de la muerte por su pecado; la Virgen María es la causa de salvación por su SI: “hágase su voluntad en mi”.
Eva escuchó a una serpiente; María escuchó a un ángel. Aun hay una tradición medieval que dice que el Gólgota fue el sitio del sepulcro de Adán. A veces, representaciones de la Crucifixión muestran una calavera al pie de la cruz: esa calavera no es cualquier calavera, sino la calavera de Adán.
Por el maravilloso sentido medieval de armonía la caída original en el pecado y la redención están unidas en un mismo lugar. Así San Pablo nos invita a contemplar el gran drama cósmico de nuestra redención comparando a 2 personas, Adán y Cristo, y viendo toda la historia de la raza humana resumida en ellos 2, el primer Adán y el Ultimo Adán. Es esto lo que San Pablo señala cuando escribe: “Así fue la caída, pero el don de Dios no tiene comparación. Pues si todos mueren por la falta de uno sólo, la gracia de Dios se multiplica más todavía cuando este don gratuito pasa de un solo hombre, Jesucristo, a toda una muchedumbre”. (Romanos 5: 15)
martes, 29 de junio de 2010
Lo bueno en vos
(Filemón 1:6)
Las cosas viajan fácilmente en la cinta transportadora. Siete cosas en la línea para “12 elementos o menos”. El cajero los escaneó rápidamente, mientras yo los ponía en una bolsa. Ella estaba confundida y me dijo el total de la cuenta. Claramente las cosas eran pequeñas y no eran caras, pero el total de la cuenta era cercano a los 100 dólares. Miramos en la caja registradora. Un emparedado costaba casi 50 dólares. Y continuaba marcando con ese precio, por lo que finalmente la cajera decidió llamar al administrador. Miré a la cajera y bromeé: “ Ese debe ser un emparedado muy rico”. Ella hizo un guiño y me respondió: “ Yo lo he comido, y creeme, no es tan rico”.
Es difícil saber a veces lo que es realmente bueno, lo que es realmente importante o lo que realmente importa. Nuestros supermercados están llenos de productos, y nuestros televisores muestran cientos de canales. A nuestro alrededor hay gente que parece más inteligente que nosotros, más espiritual o más bonita. En medio de todo eso nos podemos sentir insignificantes o pensamos que no somos importantes.
Es Jesús quien dice que tu vida importa. Es fácil enfocarse en el éxito de otros y en nuestras propias fallas. Jesús ve el talento que hay en cada uno de nosotros. El quiere que usemos ese talento para guiar a otras personas hacia El. La clave de la espiritualidad es entender que hay algo en ti que es único y forma parte del plan de Dios.
Sí, hay gente que es más santa y más espiritual que nosotros. Pero tú no eres un actor insignificante en la historia de la fe. En tu vida - tus relaciones, las situaciones que encuentras día a día - tienes las oportunidad de guiar a alguien en el camino de Cristo. Puede ser una palabra, un gesto o alguna decisión. Tú puedes insistir en que alguien lo puede hacer major que tú, pero Jesús quiere que tú seas esa persona, porque El cree que tú eres así de bueno.
martes, 19 de enero de 2010
El Padre Nuestro
Podemos examinar unas pocas frases de esta oración bajo la luz de la sagrada escritura (Marcos 6: 45-52)
¡Santificado sea tu nombre!... ¿Qué puede ser Dios si no es amor? El papa Benedicto XVI llamó nuestra atención a este misterio en su primera carta encíclica Deus caritas est. En la primera carta de San Juan (capítulo 4: 11-18) se dice esto de manera muy clara: “Dios es amor, y el que vive en el amor vive en Dios y Dios en él.” Por esa razón si nosotros utilizamos los nombres Padre, Hijo y Espíritu o Creador, Redentor y Santificador hablamos de ese único nombre: AMOR. Sobre la montaña en su tranquila soledad Jesús experimentó de nuevo la intimidad que es el fin último de la oración.
Venga a nosotros tu reino… En el corazón de la oración de Jesús hubo una pasión, que Dios Padre reinara en los corazones de todas las personas y naciones. El deseo caracteriza la oración. Es el latido de la oración. Así vemos que Jesús era celoso por la verdad y la caridad, la libertad y la justicia, las 4 características del reino que llamamos Paz. Cuando se experimenta este reinado, el temor no puede encontrar una casa, un lugar donde hospedarse, esta expulsado por el amor perfecto; está expulsado por la cercanía de Dios.
¡Hágase tu voluntad!... La oración auténtica nos lleva a la conversión del corazón. Cuando subimos a la montaña con Jesús para participar en su oración al Padre, deberíamos estar dispuestos a rendir nuestro espíritu rebelde. Deberíamos estar dispuestos a dar la espalda a todo lo que se opone a la voluntad de unidad y paz de Dios.
Un teólogo lo dice bien: “Pero la oración, en un corazón sereno, amable y atento descansa en Dios, es todo un camino de vida. La oración es el vivir desde el corazón como respuesta a una vida que fluye derramándose; es amor.”
¿Qué papel juega el “Padre Nuestro” en tu vida espiritual?
martes, 20 de octubre de 2009
¿Cómo existió Jesús antes de su encarnación?
Antes de su encarnación esta Segunda Persona de la Trinidad no tenía ni cuerpo humano ni naturaleza humana. En el momento de su encarnación, es decir, cuando María acepto ser la madre de Jesús, y por la acción poderosa del Espíritu Santo, Jesús fue concebido por María. En ese momento la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Hijo, tomó una naturaleza humana. En el Ángelus decimos, "y la palabra se hizo carne…y habitó entre nosotros". En el Credo decimos, “El nació de la Virgen María y se hizo hombre" Consecuentemente, en la persona del Hijo encarnado de Dios ambos la naturaleza divina y la humana se unen. Jesús como Hijo de Dios siempre existió.
Desde el momento de su concepción en el vientre de María el Hijo se hizo humano.
martes, 28 de julio de 2009
Quiénes fueron los ladrones que crucificaron con Jesús
martes, 5 de mayo de 2009
La belleza del cristianismo es posible
viernes, 10 de abril de 2009
Jesucristo
Vino a salvar al mundo y los suyos le negaron ante Pilatos
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Padre Adolfo Menéndez
El autor
Nací en USA en 1940 de padre español y madre panameña. Entré en la orden religiosa de los misioneros de San Francisco Xavier en 1959. Fui ordenado sacerdote en 1968. Pasé los primeros 7 años de mi vida como misionero sacerdotal en Japón. Regresé a USA para cumplir unos estudios en religiones comparativas. Después de 7 años me pidieron ir a México donde pase 23 años cumpliendo con varios cargos: atendiendo ranchos que se encontraban en la sierra o en el desierto; siendo maestro y director de una escuela; dando clases de teología en un seminario mayor regional; sirviendo a mi congregación misionera en varios cargos como superior mayor o rector de una casa residencial de estudios para jóvenes-adultos que buscaban ser misioneros. Regresé a USA en 2001 para servir en dos universidades públicas como capellán y maestro en diferentes momentos de tres disciplinas teológicas: Misiología, Cristología, Fundamentos de la moral católica. En este momento me encuentro como capellán católico en la universidad del estado de Illinois.
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