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lunes, 8 de noviembre de 2010

Un paso lento a la sabiduría en un mundo apresurado

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“ Seguramente el Señor hará que lo comprendas todo.”
(2a. Carta a Timoteo 2:7)
Hoy en día estamos bombardeados con tanta información que pocos de nosotros tenemos tiempo para procesarla.

Las noticias ya no llegan con el diario de la mañana, sino durante las 24 horas del día en canales de noticias por cable y cientos de páginas web. Al mismo tiempo recibimos más correos y mensajes de texto instantáneos en el día de los que podemos responder. Además, cuando estamos lejos de la computadora, la inundación no termina, ya que casi todo está ahora disponible en nuestros teléfonos móviles de alta tecnología, que vibra más en una hora de lo que cualquier teléfono de casa puede sonar en el día completo.

Mientras los teclados y los remotos universales han puesto más información al alcance de nuestros dedos de lo que jamás había pasado, probablemente hay menos información que pasa de nuestros dedos a nuestros cerebros.  En verdad muy poca información en verdad llega a ser parte de nosotros.
Debido a que estamos estacionados en medio de la autopista de la información con sus tantos hechos y cifras que pasan a velocidades de vértigo, el mensaje de San Pablo ahora es más relevante para nosotros que para el joven Timoteo: “Seguramente el Señor hará que lo comprendas todo.”

Para entender cualquier cosa, debemos calmarnos y reflexionar sobre eso. Esto es más cierto aún cuando hablamos de cosas de fe, cuando nuestra reflexión debe tomar forma de meditación u oración con Dios. Las oraciones son los medios por los cuales la fe busca el entendimiento y el Señor en su bondad nos ayuda a encontrarlo.

Como aquellos que fueron llamados a evangelizar el areópago ciberespacial, nosotros necesitamos esta plegaria de reflexión hecha del modo antiguo y el entendimiento divinamente asistido más que nunca.

viernes, 29 de octubre de 2010

La lista de Dios

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“ Por eso lo soporto todo por el bien de los elegidos, para que también ellos alcancen la salvación que se nos dio en Cristo Jesús y participen de la gloria eterna .”
(2a. Carta a Timoteo 2:10)
Oscar Schindler fue un codicioso hombre de negocios y mujeriego, pero cuando descubrió que los Nazis estaban matando a los judíos en los campos de concentración, negoció con ellos para comprar a algunos como esclavos para sus industrias.

Después de hacerse amigo de un brillante judío, que llegó a ser su administrador, y enamorarse de la judía que era su sirvienta, se dio cuenta que aquellos llevados a los campos de concentración no eran insectos que podían ser incinerados en masa, sino humanos como él.  Experimentó una profunda conversión, mostrada en la película de 1993, ganadora del Oscar, “La lista de Schindler”, y decidió usar todos sus recursos para comprar judíos, ya no para aumentar el número de sus trabajadores sino para salvarlos del sufrimiento y la muerte. Liquidó todo el dinero de su negocio y sus bienes personales hasta que no le sobró un centavo para salvar otra vida.

En total 1300 personas de la lista de Schindler fueron salvados. La lista de aquellos judíos que eran redimidos. Ese número pareciera minúsculo comparado con los seis millones de judíos que murieron durante el Holocausto. Pero al final de la película, aquellos que Schindler salvó y su descendencia pusieron rocas en su tumba en Jerusalén y dijeron: “Si tú salvaste uno, salvaste a una nación.” El número de aquellos que salvó Schindler con sus sacrificios se ha multiplicado de generación en generación.  

Cada uno de nosotros es llamado a ser un Schindler espiritual, es decir, gastar nuestros recursos y energies para salvar la preciosa e irreemplazable vida de otros de alguien más malvado que Hitler y una fatalidad más grande que los campos de concentración.
En el pasaje de hoy, San Pablo muestra cuan seriamente él tomó esta misión de rescate. El lo soportó por el bien de los elegidos, para que ellos alcancen la salvación de Jesucristo. Trató de incluir todos los que pudo en la lista de Dios. La misión de rescate está ahora en nuestras manos.

martes, 19 de octubre de 2010

Imita al buen samaritano

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¿Qué es lo que motiva a un voluntario dedicar su vida a los demás ?


Primero que todo, el movimiento del corazón que inspira a todos los seres humanos a ayudar a su prójimo es la ley de la existencia. Un voluntario experimenta una alegría que va más allá de lo que él ha hecho cuando él logra entregarse libremente a los demás.

Cuando aparecen situaciones complicadas o de sufrimiento, se manifiestan las características ocultas de dedicación, bondad y heroismo que habitan en el corazón de los humanos.

Continúa  tu camino con valor, no dejes nunca que las dificultades te detengan. Puede ser Cristo, el Buen Samaritano, el modelo sublime a imitar por cada uno de los voluntarios.

Imita a María, quién por ir de prisa para asistir a su prima Isabel, se convirtió en mensajera de alegría y salvación. Ella puede enseñarnos la humildad, concreta caridad y como obtener del Señor la gracia para reconocerLo en el pobre y en el que sufre.

Queridos hermanos y hermanas, los que conforman este Ejército de Paz que se esparce por toda la faz de la tierra, son una señal de esperanza en nuestros tiempos. ¡Que Dios regale su bendición a Uds. y a todos los que se encuentren todos los días sobre el camino de servicio a las personas!


martes, 5 de octubre de 2010

Hablando menos

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Imagen: edgardodonato.com

“ No participes en conversaciones inútiles y extrañas a la fe, que solamente hacen progresar en la ignoracia de Dios. Son doctrinas que se propagan como la gangrena.”
(2a. Carta a Timoteo 2:16-17)

Las buenas hermanas Benedictinas me enseñaron en el colegio que Dios nos había dado dos ojos, dos orejas y una boca; de esta manera podríamos ver más, oír más y hablar menos. Algunos pueden argumentar que esa era la forma que nos mantenían callados mientras duraba la clase. Pero a medida que los años han pasado me he dado cuenta que sus palabras contienen mucha sabiduría.

Vivimos en una sociedad que está obsesionada con hablar. Tenemos incluso en cada estación de televisión profesionalmente hablando“una cabeza de los programas de conversación”. Y todo lo que hacen es hablar, hablar y hablar. Parece no importar lo que dicen, mientras sigan hablando. De hecho mientras más escandalosas sus palabras, más espacio televisivo ganan y más rápido se esparce su mensaje.

Se ha escrito que personas con mentes brillantes hablan sobre ideas, gente con mentes promedio hablan  acerca de cosas, y gente con mentes dormidas hablan sobre otras personas. Y la verdad es que cuando pasamos mucho tiempo hablando inútilmente de otras personas, rápidamente se nos acaban las cosas buenas para decir y es cuando caemos en el chisme y en el escándalo.

Es fácil enamorarse del sonido de nuestra propia voz y asumir la profundidad de nuestras palabras. Pero a veces la persona más callada del salón es la que más aprende.

Hay un viejo dicho que utilizan los profesionales del derecho: Si le das mucha cuerda a una misma persona, se puede llegar a ahorcar. Es por eso que al abogado defensor generalmente no le gusta que su cliente suba al estrado mientras que el abogado demandante hará todo lo posible para dejar que el defendido hable tanto que sus propias palabras lo condenen.

Así que la pregunta no es: ¿Qué digo?, sino, ¿Qué es lo que las cosas que yo digo dicen de mí?   

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Limpiando el disco duro

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Imagen: pctechguide.com

“ Si alguno, pues, trata de no cometerlas faltas de que hablo, sera como vajilla noble: sera santo, útil al Señor, apropiado para toda obra buena. ”
(2a. Carta a Timoteo 2:21)

Una vez tuve una computadora, que cuando compré era la última tecnología. Durante el paso de los años, compré e instalé diversos sistemas operativos que prometían mejorar el desempeño de la unidad.

Un día, después de que instalé el último y más moderno sistema operativo, mi computador colapsó. A pesar de mi entrenamiento como ingeniero, no pude darme cuenta porque no funcionó más.

Empaqué la computadora y la llevé a un experto. Cuando le expliqué lo que sucedió, el experto
me preguntó si había borrado el sistema operativo anterior de mi computador antes de instalar el
nuevo. “No”, le dije. “He estado instalando sistemas operativos nuevos sobre los antiguos durante
años.”

“Entonces ese es tu problema ,” me dijo. “Tu computadora tiene tantas órdenes que le indican cómo operar que no sabe qué hacer. Por eso se apagó.” Procedió entonces a borrarle todos los sistemas operativos anteriores y le colocó el último que yo había comprado. Y la computadora funcionó magníficamente.

De aquella experiencia aprendí que nosotros no solo debemos limpiar los discos duros de nuestras computadoras, sino más importante aún debemos limpiar los discos duros de nuestra vida. Muchas instrucciones antiguas pueden hacer que nosotros nos cerramos dentro de nosotros mismos, causando reacciones inapropiadas o apagones.

¡En el mundo actual tenemos tantas voces compitiendo por nuestra atención! Por eso, es vital acumular todas las fuerzas que nos impulsan hacia adelante para poder llevar también el equipaje que insistimos cargar a lo largo de nuestra vida, eliminando lo que no es beneficioso. Así solamente podremos vivir utilizando todo nuestro potencial, beneficiando nuestra vivencia católica y listos para hacer el trabajo diario correctamente.

martes, 21 de septiembre de 2010

La dirección que estás mirando

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Imagen: encuentros.com
“ Mientras tanto los pecadores y los embusteros irán de mal en peor, yendo juntos los engañadores y los engañados .Tú, en cambio, quédate con lo que has aprendido y de lo que estás seguro, sabiendo de quiénes lo recibiste. Además, desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras. Ellas te darán la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús ”
(2a. Carta a Timoteo 3:13-15)

Una vez un amigo fue a aprender como montar un caballo en una escuela de equitación. El admitió que no sabía nada acerca de montar a caballo. Afortunadamente había un instructor que le guió durante todo el proceso y que le dio unas indicaciones muy requeridas.

“Una cosa más”, agregó el instructor después de que montó. “No dejes que el caballo camine pegado a la muralla.”

“¿Cómo? ,” dijo mi amigo.

“El tratará de empujarte contra la muralla para hacerte caer”, le avisó. “No dejes que lo haga.”

“Bueno, ¿cómo prevengo que vaya contra la muralla?,” mi amigo preguntó.

“Solamente mira en la dirección que quieres que el caballo vaya” , le dijo calmadamente.

“Pero, ¿cómo sabrá él donde estoy mirando?”

“El sabrá,” le contestó.

Cuando dieron la primera vuelta, el poderoso animal empezó a dirigirse a la pared.

“¿Qué está haciendo el animal?,” le preguntó el instructor.

“Está yendo hacia la pared,” le respondió mi amigo.

“¿Qué estás mirando? ,” le preguntó.

“La pared.”

“Bueno, solo mira en la dirección que quieres que el caballo vaya.”

No tuvo otra opción. Miró hacia la ruta que tenía que seguir en vez de mirar muralla. De una manera impresionante el caballo dobló lentamente y siguió la línea de su mirada. Mi amigo se dio cuenta entonces que cuando miraba hacia la dirección que quería seguir, se inclinaba y tiraba las riendas. Mi amigo hizo todo lo necesario para enviar las señales correctas al animal y el animal respondió.
La lección que aprendió ese día es que una persona va en la dirección que decide. Si la persona está mirando hacia la pared, se chocará contra ella. Si mantiene la miraba fija en su meta final, va a encontrar el camino para llegar a ella.

Mientras leí las palabras de San Pablo, me dí cuenta de que siempre nos estamos moviendo, ya sea de mal en peor o de bueno a más bueno y que nuestra dirección está determinada por el lado al que deseemos mirar.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Recuerda las pequeñas cosas

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San Agustín una vez dijo: “Ser fiel a las pequeñas cosas es una gran cosa”.

La devoción a la familia suena como algo muy simple y lo es.

La gratitud, la humildad y la fidelidad son las pequeñas cosas. Son cosas pequeñas  pero al mismo tiempo son difíciles. Es fácil hablar sobre resolver los problemas en la sociedad con grandes planes políticos y sociales a nivel nacional, porque de esta manera se puede culpar a alguien más si el plan no funciona.

El cambio personal, la integridad moral del individuo, la fidelidad a las personas y a los principios  es un trabajo más difícil, porque estamos atados a nosotros mismos y no podemos culpar a nadie más si fallamos. Pero si persistimos en estas pequeñas cosas, lograremos una gran cosa. ¡Afectaremos a otros! Una vida con buenas acciones puede comenzar por cambiar el mundo.

Un reportero preguntó una vez a la Madre Teresa de Calcuta el secreto de su éxito.

Ella respondió que no había sido llamada para tener éxito, sino para esforzarse. El éxito es un asunto de Dios.

Esforzarse es un asunto personal. Ella no fue llamada para encontrar grandes soluciones para la pobreza, sino de vivir la pequeña solución de su amor personal, que a su vez se convertiría en una infección de amor en el corazón de otras personas.

domingo, 29 de agosto de 2010

Sólo Dios sabe

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“ Yo, por mi parte, estoy llegando al fin y se acerca el momento de mi partida. He combatido el buen combate, he terminado mi carrera, he guardado lo que depositaron en mis manos. Sólo me queda recibir la corona de toda vida santa con la que me premiará aquel día el Señor, juez justo; y conmigo la recibirán todos los que anhelaron su venida gloriosa  
(2a. Carta a Timoteo 4:6-8)

La carrera se terminó. Quizá gané, quizá perdí. ¿Quién sabe? Yo no sé, mis amigos no saben, mis críticos no saben, solo Dios sabe realmente.  Por supuesto los archivos están ahí para que cualquiera los pueda ver en los medios de comunicación. Pero la carrera se terminó, con todo el sonido y la furia, los planes, los sueños, la competencia, el estrés, la contienda. Todos ellos están comenzando a desvanecerse, mientras que algo está comenzando a instalarse: la vejez. La disminución ha venido a vivir conmigo en todo tipo de formas burlonas. Mi abrigo de invierno me cuelga un poco más esta mañana, cuando mi esposa lo sacó del closet con olor a naftalina. 

Y hay un cajón en la despensa que ya no puedo alcanzar más, aunque todavía nadie lo ha notado. Más malo aún y de esto sí que no tengo la intención de hablar: hay una confusion en la apiñada multitud de recuerdos buenos y malos de lo que me ha pasado durante todos estos años. Lo divertido es que las cosas buenas parecen tan claras a veces y puedo reir y revivirlas y adornarlas también, mientras que intento olvidar los detalles de mis faltas.

He luchado duro en la vida, he mantenido la fe, siempre he contado con Dios…. Ahora en el anochecer no puedo leer aunque no me preocupo por eso. Mi perro Ben, se queda a mi lado, fiel a mis pies. Su mandíbula mantiene mis tobillos calientes. El corto día de mi vida se va. ¡Espera un momento! ¡El Señor viene! El es a quien más deseo ver. El ha dicho que traerá la recompensa consigo, pero ¿qué recompensa? Lo único que quiero es a El. ‘Me alegra que te detuviste, mi amigo.’ Tu sabes, que llegará también el momento que tendrás que irte de este mundo. Ese momento llegará más pronto de lo que imaginas. Pero,  yo debo irme.

domingo, 15 de agosto de 2010

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“Pero el Señor estuvo conmigo llenándome de fuerza, para que el mensaje fuera proclamado por medio de mí y llegara a oídos de todas las naciones; y quedé libre de la boca del león. El Señor me librará de todo mal y me salvará llevándome a su reino celestial. A El la gloria por los siglos de los siglos. Amén.  ” 
(2a. Carta a Timoteo 4:17-18)

Pablo encaró la muerte en Antioquía, Iconio y Listra. Gente furiosa lo persiguió en el templo, en las calles e incluso en la prisión.  ¡Hoy en día él estaría en casa en Iraq o en Estados  Unidos! El conoció la mirada del león con su boca abierta sobre él y el sonido del rugido del león en sus orejas. Pero una y otra vez el Señor lo rescató. ¿ Tengo leones en mi vida? ¿Están adentro de mi persona o fuera de ella? ¿Son en su mayoría otras personas o soy yo mismo mi mayor peligro? ¿Podría yo ser un león o una leona? Los leones son relativamente inocentes comparados con las personas.
San Ignacio de Antioquía se hubiera hecho amigo de los leones que estaban esperando por él en el Coliseo: sin embargo, el se refirió a los guardias romanos en el barco que lo llevaron a Roma como fieras.

Sea yo un león o sea que debo encarar a uno, yo sé que el Señor me va a rescatar. En el primer caso, el rescate va a tomar la forma de una transformación. Nada dentro o fuera de mí es demasiado grande para el ingenio amoroso de Dios, lo cual es su misericordia. Nada externo, pasado, presente o futuro es un rival para su amor por mí.  Cuando el Rey Dario, hambriento de su ayuno y molesto por su insomnio de la noche, bajó al amanecer a la cueva de los leones para ver que había pasado con el profeta Daniel, él lloró en temor y angustia, ‘Oh Daniel, ha sido tu Dios capaz de liberarte?’  Sabemos lo que viene. En la oscuridad de la noche Dios envió a su ángel para cerrar la boca de los leones. Ningún daño le ocurrió a Daniel, porque el confió en Dios. A la luz de esta historia podemos dejar que los leones vengan con toda su furia. El miedo se marcha y la esperanza se desliza  con el nuevo día. Para citar el conocido autor americano Russell Ford, se cambian los papeles: “Yo me siento como un león en una cueva llena de Danieles.”

Blogumulus by Roy Tanck and Amanda Fazani

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