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martes, 3 de abril de 2012

Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié

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También se compara la Palabra de Jesús con una semilla sembrada en lo más íntimo del creyente. Si es acogida, penetra en el hombre y se desarrolla como una semilla, crece, da fruto y «cristífica», haciéndonos iguales a Cristo. - Por Chiara Lubic

La Palabra, interiorizada así por el Espíritu, tiene realmente la capacidad y la fuerza de mantener al cristiano alejado del mal: mientras deje obrar en él a la Palabra, se mantendrá libre del pecado, es decir, puro. Solamente pecará si deja de obedecer a la verdad.

« Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié ».

¿Cómo vivir entonces para merecer también nosotros el elogio de Jesús?

Poniendo en práctica cada Palabra de Dios, nutriéndonos de ella en cada momento, haciendo de nuestra existencia una obra de continua reevangelización. Todo ello para llegar a tener los mismos pensamientos y sentimientos que Jesús, para hacer que reviva en el mundo, para mostrar a una sociedad tantas veces atrapada en el mal y en el pecado, la pureza divina, la transparencia que da el Evangelio.

Además, durante este mes, si es posible (es decir, si otros también comparten nuestras intenciones), procuremos poner en práctica de forma especial la Palabra que expresa el mandamiento del amor recíproco. Pues para el evangelista Juan, que refiere la frase de Jesús que hoy consideramos, existe un vínculo entre la Palabra de Cristo y el mandamiento nuevo.

Según él, es en el amor recíproco donde se vive la Palabra con sus efectos de purificación, de santidad, de ausencia de pecado, de frutos, de cercanía a Dios. El individuo aislado es incapaz de resistir mucho tiempo las incitaciones del mundo, mientras que en el amor recíproco encuentra el ambiente sano capaz de proteger su existencia cristiana auténtica.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Gozos devocionales tradicionales

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Estimado Padre Menéndez: 
Como visitante asiduo de tu blog , quiero decirte que hemos constituido una sección en nuestra Asociación Cultural que tiene como objetivo el catalogar , promover , estudiar y difundir los Gozos devocionales tradicionales porque están en riesgo de perderse definitivamente en muchos lugares. En ese sentido hemos creado un blog http://gogistesvalencians.blogspot.com/ para dar visibilidad a este apasionante trabajo que estamos haciendo. Esperamos que sea de vuestro interés esta iniciativa. Un saludo afectuoso.

jueves, 8 de marzo de 2012

“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”

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Jn 6, 68

A la gente que iba a su encuentro, Jesús le hablaba del Reino de Dios1. Lo hacía con palabras simples, tomadas de la vida de cada día, pero su mo-do de hablar tenía una fascinación particular. La gente quedaba impactada por sus enseñanzas ya que hablaba como quien tiene autoridad, no como los escribas2. Incluso cuando los sumos sacerdotes y los fariseos les preguntaron a los guardias que debían arrestarlo por qué no habían ejecutado la orden, ellos respondieron: “Nadie habló jamás como este hombre”3.

El evangelio de Juan refiere también conversaciones luminosas con personas como Nicodemo o la samaritana. Jesús va más hondo aún con sus apóstoles: habla abiertamente del Padre y de las cosas del cielo, sin usar semejanzas4; ellos se sienten conquistados y no se echan atrás ni siquiera cuando no comprenden del todo sus palabras, o cuando les parecen dema-siado exigentes.

“¡Es duro este lenguaje!” 5 le dijeron algunos discípulos cuando escu-charon que les habría dado a comer su carne y a beber su sangre.

Al ver que los discípulos se alejaban de él y dejaban de acompañarlo, Jesús se dirigió a los doce: “¿También ustedes quieren irse?”6.

Pedro, unido a él para siempre, fascinado por las palabras que le había oído pronunciar desde que lo había encontrado, respondió en nombre de to-dos: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”.
Pedro había comprendido que las palabras de su maestro eran diferentes a las de otros. Las palabras que van de la tierra a la tierra tienen el des-tino de la tierra. Las palabras de Jesús son espíritu y vida porque vienen del cielo: una luz que desciende de lo alto con toda su potencia. Sus palabras tienen una consistencia y una profundidad que otras no tienen, aunque per-tenezcan a filósofos, políticos o poetas. Son “palabras de vida eterna”7 por-que contienen, expresan y comunican la plenitud de una vida que no tiene fin porque es la de Dios.

Jesús resucitó y sus palabras, aunque hayan sido pronunciadas en el pasado, no son un recuerdo. Las suyas son palabras dirigidas a todos y a cada uno en cualquier tiempo y cultura: palabras universales y eternas.
Las palabras deben haber sido el arte más exquisito de Jesús. El Verbo que habla con palabras humanas. ¡Qué contenidos, qué intensidad y qué acento en su voz!.

“Un día – refiere Basilio el grande8– como despertando de un largo sueño vi la luz maravillosa de la verdad del evangelio y descubrí la vanidad de la sabiduría de este mundo”.

Teresa de Lisieux escribe, en una carta fechada el 9 de mayo de 1897: “A veces, cuando leo ciertos escritos espirituales . . . mi pobre y pequeño espíritu no tarda en cansarse. Cierro el libro de los sapientes que rompe mi cabeza y seca mi corazón y tomo en mis manos la Sagrada Escritura. Entonces, todo se vuelve luminoso, una sola palabra le abre a mi alma horizontes infinitos y la perfección me parece fácil”9.
Las palabras divinas  sacian al espíritu hecho para lo infinito; iluminan no sólo la mente, sino todo el ser, porque son luz, amor y vida. Dan paz – esa paz que Jesús dice suya – aún en los momentos de turbación y angustia. Dan alegría plena aún en medio del dolor que a veces oprime el alma. Dan fuerza cuando sobreviene el desconcierto por el desaliento. Abren el camino de la verdad.

La palabra de este mes nos recuerda que el único maestro que debemos seguir es Jesús, aún cuando sus palabras puedan parecer duras o de-masiado exigentes: ser honestos en el trabajo, perdonar, ponerse al servicio del otro en lugar de pensar de manera egoísta, ser fieles en la vida familiar, asistir a un enfermo terminal sin ceder a la idea de la eutanasia.

Abundan maestros que proponen soluciones fáciles  y componendas. Nosotros queremos escuchar al único maestro que dice la verdad y tiene “palabras de vida eterna”.

En este período de Cuaresma, cuando nos preparamos para la gran fiesta de la Resurrección, tenemos que ponernos realmente en la escuela de único Maestro y ser sus discípulos. También en nosotros debe nacer un amor apasionado por la palabra de Dios. Debemos recibirla con atención cuando es proclamada en las iglesias, cuando la leemos, la estudiamos o la meditamos.

Estamos llamados a vivirla como la misma Escritura enseña: “Pongan en práctica la palabra y no se contenten sólo con oírla de manera que no se engañen a ustedes mismos”10. Al vivir una palabra de Jesús estamos viviendo todo el evangelio, porque en cada una se da por entero y viene a vivir en nosotros. Es como una gota de la sabiduría divina del Resucitado que lentamente penetra en nosotros y cambia nuestro modo de pensar, de querer y de actuar en cada circunstancia de la vida.

Chiara Lubich
Palabra de vida publicada por primera vez en marzo de 2003.
1) Lucas, 9, 11; 2) Mateo, 7, 29; 3) Juan, 7, 24; 4) Juan, 16, 25 y 3, 12; 5) Juan, 6, 60; 6) Juan, 6, 67; 7) Juan, 6, 68; 8) Basilio (330 – 379) obispo de Cesarea y uno de los Padres de la Iglesia; 9) Carta 202, 10) Santiago 1, 22.


sábado, 24 de diciembre de 2011

Mensaje para quien no pudo dejar un regalo en su árbol de Navidad

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“En esta Nochebuena nuestro árbol navideño estará vacío de regalos. Nada, ni siquiera una flor o un caramelo envuelto con papel de regalo. Estará sólo el pesebre y un Jesús vivo, apenas naciendo, con María, José y los animalitos.


 En casa siempre nos acostumbramos al árbol de Navidad repleto de regalos. Éramos siete: papé, mamá y mis cuatro hermanos. Luego, con los sobrinos, los regalos se multiplicaron. Éstos nunca fueron el centro de atracción, pero hacían al encanto de la Navidad, porque significaba donarse al otro en un desprendimiento material, para ver una sonrisa en un rostro, donde primero brillaba el niño Jesús en medio.

Un 2012 extraño. En Argentina, por primera vez, un presidente fue reelecto por el 54% de los votos por una situación económica más positiva y estable de la que hoy vive Europa y Estados Unidos. Hoy, 24, nos levantamos a las 7. Desayunamos lo poco que había y nos fuimos a comprar el almuerzo y la comida de toda la semana a un Wall Mart atestado de mendocinos: a las 12.40 salimos con la misión cumplida, luego de que yo y Graciela tomáramos un café, para evitarme una hipoglucemia (cuando llegamos al departamento me medí el azúcar y estaba bien: 114).

Hace 20 días cumplimos 5 años de matrimonio. Ella es trabajadora social y docente. Tiene dos trabajos y está agotadísima. Yo soy periodista y docente, también con dos trabajos, aunque uno de ellos es temporal. Los dos fuimos a la universidad, nos graduamos y luego hicimos posgrados. Fuimos buenos alumnos en la primaria, secundaria (ella fue escolta del abanderado) y universidad (hicimos nuestras respectivas carreras prácticamente en los años previstos para cada una de ellas). Trabajamos a full más que nunca. Pensábamos que a esta altura de la vida el haber estudiado nos iba a dar una buena situación económica, como te dicen cuando vas a la escuela (eso de que “con título tenés futuro”). Pero la inflación y los impuestos de Argentina nos liquida y apenas nos deja existir. Pero, por alguna razón que sólo con Jesús en medio se entiende, todos los días agradecemos a Dios porque estamos juntos y nos amamos.

Cuando hoy, por la tarde, descansaba en mi cama, recuperándome de un dolor de cabeza, fruto del agotamiento de las últimas semanas, se me vino la imagen de nuestro arbolito de Navidad, por primera en mi vida sin regalos. En ese momento sentí que Dios nos decía: “vos sos mi regalo. Ustedes son mis regalos”.

 ¿No será un facilismo cristiano, (esos mensajes de consuelo que los católicos solemos inventar para sentirnos bien)?, me pregunté. Creo que sí…salvo que la verdadera respuesta exija el esfuerzo más difícil para mi...(renunciar más al mundo, rezar más, estar más conciente de que Jesús está en medio de todas las personas que veo, vivir con su permanente compañía, darle más a los pobres y ofrecerle todas las cosas que hago a lo largo del día. En síntesis: vivir con más Amor).

“Vos sos mi regalo. Ustedes son mis regalos”, es lo que finalmente me dijo.

Y por eso se los quería transmitir para esta Navidad, como regalo a ustedes, ya que esta vez ese pesebre, que ya no aparece en la TV como durante mi infancia en los setenta, fue quien nos hizo el regalo.

Dios los bendiga. Feliz Navidad, con Jesús en medio, y te invito a que compartas tu experiencia en este blog”.

Mario Simonovich

jueves, 8 de diciembre de 2011

Qué significa María Purísima en el mundo de hoy

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El 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción de María, la Purísima. Es una de las fiestas religiosas más arraigadas en la cultura popular mendocina. Justamente puesta de relieve por el feriado.

La figura femenina de la Madre de Dios es uno de los símbolos más poderosos e incisivos de la tradición católica. En esta fiesta, el catolicismo muestra su rostro más genuino. ¿Cómo sintetizar el mensaje? Yo lo diría sencillamente así: Dios humaniza. La cercanía del Dios cristiano potencia lo más humano del hombre: su cuerpo y su libertad.

Si la modernidad separa a Dios y al hombre, el modo típico de pensar que surge de la tradición católica conjuga ambas realidades: Creo en Dios que salva al hombre.

Esta mujer -María Purísima- es signo de la potencia dignificadora de la vida que encierra la fe. Porque tener fe (creer) es ver la realidad en toda su amplitud (a Dios y al hombre) y, de esa manera, tener vida plena.

Los tiempos cambian. También las personas. Pero la fe se mantiene siempre la misma, idéntica en su sustancia aunque palabras y símbolos adquieran formas nuevas. Idéntica en su capacidad de unir a Dios con el hombre, y de ofrecer la garantía más fuerte para militar por la dignidad humana.

Artículo publicado por el Sergio Buenanueva, obispo de Mendoza, en diario Los Andes.

lunes, 30 de mayo de 2011

Sé tu mismo

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“Y todo lo que puedan decir o hacer, haganló en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Cualquier trabajo que hagan, háganlo de buena gana, pensando que trabajan para el Señor y no para los hombres. Bien saben que el Señor los recompensará dándoles la herencia prometida. Su Señor es Cristo y están a su servicio.”
(Carta a los Colosenses 3:17,23-24)

El profesor de Religión le preguntó a Roberto: “¿Puedes darme una cita de alguno de los santos?” Roberto, que estaba estudiando las notas para su examen de Inglés dijo: “Sé tú mismo”. “¿Y qué santo dijo eso?”, preguntó el profesor.”¿San Pablo?” susurró Roberto tratando de adivinar. “No,” dijo el maestro, que había visto las notas, “fue escrito por Shakespeare.” “Apuesto que las copió de San Pablo”, dijo el niño.

Claro Shakespeare no copió las palabras de San Pablo, pero podría haberlo hecho, si hubiera leído con atención este pasaje de Colosenses. San Pablo, en efecto, nos está exhortando a ser lo que realmente somos en todo lo que hagamos. Para recoger el significado del pasaje Shakespeare tendría primero que haber consultado una fuente más vieja. Al filósofo de la Antigua Grecia Sócrates le gustaba consultar el oráculo de Delfi: “Conócete a ti mismo”. Para ser lo que realmente somos, uno primero debe conocerse. 

Una de las frases favoritas de San Pablo es “en Cristo” que va a nuestras raíces: somos miembros del Cuerpo de Cristo. Para actuar como verdaderamente somos tenemos que actuar siempre en el nombre de Jesucristo, porque hemos estado unidos íntimamente con él. Podemos actuar desde el corazón, porque nuestros corazones pertenecen a Cristo quien los llena de gracia. No debemos quedar indecisos entre la literatura inglesa y la filosofía de la Antigua Grecia, debemos descubrir qué es lo que significa hablar y actuar con el corazón afianzado en Cristo. El Evangelio es el punto de referencia  con el que verificamos la autenticidad de nuestras palabras y hechos. Buscamos ser verdaderos con nosotros mismos siendo verdaderos con Cristo, no por otra causa, sino por la causa de EL. Ser verdaderos con El es ser agradecidos con su amor. Y solamente siendo verdaderos con El podremos servir genuinamente a otros.

La recompensa es grande: Nosotros que somos el Cuerpo de Cristo, somos los herederos de su Gloria. ¡Demos siempre gracias a Dios!

miércoles, 11 de mayo de 2011

Respuesta a un mensaje de Alejandro

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"Buen dia, Me llamo Alejandro, mi beba se llama Valeria, tiene una semana de fallecida y siento mucho dolor porque no se si hicimos lo necesario para que siguiera viviendo o simplemente es la voluntad de Dios. Fue muy rapido que paso de ser una nina sana a estar descansando... tambien siento inquietud por saber como esta y si es que sufre cuando nosostros lloramos y si nos extrana... Gracias..".


Alejandro: 
“La muerte nunca es algo que Dios quiere, pero la muerte es la puerta a la vida eterna y en el caso de su niña, Uds. pueden estar seguros que ella goza de la plena felicidad del cielo por estar por toda la eternidad en la presencia de Dios, quien según San Juan en su primera carta es amor.


Los padres de niños que mueren, muchas veces se preguntan si hicieron los suficiente y lo correcto para mantenerla con vida y la respuesta casi siempre es sí, hicieron todo lo que estaba a su alcance, es decir, no contribuyeron a su muerte.

En el Reino de Dios no hay tristeza ni lágrimas, pero los que están allá sí ven y entienden nuestro sufrimiento, porque existe ese lazo de amor, entre padres e hijos, aún cuando uno o el otro está en el Reino de Dios.”

lunes, 9 de mayo de 2011

Regalo de uno mismo

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Nuestra Señora de Jerusalén
Por el contrario nos hicimos pequeños entre ustedes, imitando a la madre que juega con su criatura. Y era tal nuestra preocupación por ustedes, que estábamos dispuestos a darles, no solo el Evangelio, sino también nuestra propia vida, tan queridos habían llegado a ser para nosotros.
(1a. Carta a los Tesalonicenses 2:7-8)

Mi hermana recientemente tuvo su primer bebé, ¡Que bebé más lindo! Mara ha crecido con una velocidad increíble, en cada visita al doctor supera en peso al 99% de los bebés de su misma edad.

Cristina llama frecuentemente para reportar: “¡Mara ha estado amamantando todo el día, va a crecer nuevamente!” A veces solamente llama para compadecer, porque ha estado todo el día dándole de tomar leche, sin importarle cuanto tiempo esté haciéndolo.

Hablamos y reflexionamos sobre lo que vemos a nuestro alrededor: una cultura de distancia entre las madres y sus bebés. Es tan fácil para el bebé ir de la cuna a la mecedora y de ahí al asiento para el carro con solamente un par de paradas en los brazos de alguien para comer. “No hay amor sin sacrificio propio”, mi hermana y yo estamos de acuerdo. En efecto, ese tiempo amoroso entre la madre y su hijo, cuando la madre amamanta al bebé con su propio cuerpo, deleita al niño con su propia sonrisa o lo mece con su propio cuerpo, todo eso es la primera experiencia que tiene el niño del amor sacrificado. Es más, es la primera experiencia del niño del amor divino.

En el Arte Sagrado vemos a veces en paralelo las imágenes de Jesús crucificado y María amamantando
al infante Jesús en su pecho: el sacrificio personal de María anticipando el de Jesús, el sacrificio personal
de Jesús haciéndo el de ella posible. Pablo muestra una imagen similar en los Tesalonicenses, “nos hicimos pequeños entre ustedes, imitando a la madre que juega con su criatura.” En esta hermosa imagen de María él nos enseña que el Evangelio entra en el mundo, no como simples palabras, sino como un regalo de su persona y su presencia, en cuerpo y sangre.

Así es para todo nosotros los que buscamos llevar el Evangelio a otros, como madre amorosa, padre
compasivo y amigo fiel. ¡La palabra se debe hacer carne!

martes, 3 de mayo de 2011

Niños de la luz

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“Pero ustedes, hermanos, no andan en tinieblas, de modo que ese día no los sorprenderá como lo hace el ladrón.Todos ustedes son hijos de la luz e hijos del día: no somos de la noche ni de las tinieblas”
(1a. Carta a los Tesalonicenses 5:4-5)

Imagen: doble-via.blogspot.com
Una vez escuché el consejo de una sabia madre de como ella limitaba el tiempo de televisión a sus hijos. La televisión, les explicaba ella a sus hijos, es una luz. Nosotros solamente necesitamos luces en la noche o en la oscuridad de los días lluviosos. Esos son los momentos cuando podemos encender la televisión.  Desde que escuché ese consejo, he pensado en esa simple premisa: ¡la televisión es una luz!

 No es de extrañar entonces que nos sintamos atraídos por la luz cuando la oscuridad llega. O tal vez nos sentimos atraídos por la otra luz, la computadora, con ese brillo similar del internet. Incluso nuestros celulares tienen luces. 

La edad moderna tiene su propia definición: “Niños de la luz” o “Niños de los nuevos medios”. A diferencia de las muchas generaciones creyentes que ya se fueron, que terminaban su día con una plegaria de misericordia, nosotros terminamos nuestro día con las luces de los noticiarios y telenovelas de fondo. Requiere un esfuerzo muy grande para volver a la otra era, un tiempo donde la luz no se podia tener con el simple toque de un dedo. ¡Pero debemos volver! El tiempo de la noche trae con él algo más que la oscuridad. ¿Cuán seguido la fatiga del cuerpo trae los problemas del alma? Todas las ansiedades del día vuelven a salir en la oscuridad. Cuando no podemos dormir por las preocupaciones  nos vemos tentados a levantarnos y prender la television. Hacemos cualquier cosa con tal de sacar nuestra mente de los problemas. Pero esa luz es simplemente una distracción. 

El brillo de la televisión no puede conquistar nuestros oscuros miedos. En efecto, la oscuridad de la noche puede solamente encontrarse con la luz de la fe.Este es el tiempo para tomar la Biblia, el Rosario o nuestro libro de plegarias. ¡Convirtámonos realmente en niños de la luz! 

Blogumulus by Roy Tanck and Amanda Fazani

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