¡Tu mensaje de bienvenida, twitter o publicidad aqu�!

| Suscr�bete v�a RSS

domingo, 22 de julio de 2012

Autoestima del cristiano

| 0 comentarios |

El problema más fundamental en el hombre consiste en ser un ser limitado que no suele estar dispuesto a asumir su limitación. Ante la propia indigencia caben tres actitudes posibles: no aceptarla y hacerse creer que no existe o que se podrá resolver con el solo esfuerzo humano (optimismo ingenuo o soberbia clásica), exagerar la propia flaqueza y caer en una especie de complejo de inferioridad (pesimismo radical o falsa modestia) y, por último, la humildad o verdadera actitud realista que lleva a reconocer la propia limitación y a buscar los medios adecuados para solucionarla.

El  origen de la soberbia es remoto. Viene de muy lejos, tanto en la historia de la humanidad (pecado original?), como en la vida de cada uno de nosotros, ya que es un problema que se cultiva desde nuestra tierna infancia.

Si el amor verdadero hacia los demás depende de la medida en que nos amemos a nosotros mismos y  este amor de sí mismo a su vez no resulta ser posible sin la conciencia de ser amados tal como somos, podemos deducir que sólo seremos capaces de amar de verdad en la medida en que experimentemos un amor incondicional. Visto que los hombres no somos capaces de amar de modo totalmente incondicional —amando por ejemplo todos los defectos de alguien—, podremos concluir que el desarrollo de nuestras capacidades afectivas depende del descubrimiento del amor de Dios.

domingo, 8 de julio de 2012

Qué es la mortificación y para qué sirve

| 0 comentarios |


El espíritu de mortificación, tal como lo quiere el Señor, no es algo negativo ni inhumano (5); no es una actitud de rechazo ante lo bueno y lo noble que puede haber en el uso y goce de los bienes de la tierra; es manifestación de señorío sobrenatural sobre el cuerpo y sobre las cosas creadas, sobre los bienes, las relaciones humanas, el trabajo...; la mortificación, voluntaria o aquella otra que viene sin haberla buscado, no es la simple privación, sino manifestación de amor, pues «padecer necesidad es algo que puede ocurrirle a cualquiera, pero saber padecerla es propio de las almas grandes» (6), de las almas que han amado mucho.
La mortificación no es simple moderación, mantener a raya los sentidos y el desequilibrio que producen el desorden y el exceso, sino abnegación verdadera, dar cabida a la vida sobrenatural en nuestra alma, adelanto de aquella gloria venidera que se ha de manifestar en nosotros (7)...

Esta mortificación nos impulsará a superar un estado de ánimo poco optimista que necesariamente influye en los demás, a sonreír también cuando tenemos dificultades, a evitar todo aquello -aun pequeño- que puede molestar a quienes tenemos más cerca, a disculpar, a perdonar... Así morimos, además, al amor propio, tan íntimamente arraigado en nuestro ser, aprendemos a ser humildes. Esta disposición habitual que nos lleva a ser causa de alegría para los demás, sólo puede ser fruto de un hondo espíritu de mortificación, pues «despreciar la comida y la bebida y la cama blanda, a muchos puede no costarles gran trabajo... Pero soportar una injuria, sufrir un daño o una palabra molesta... no es negocio de muchos, sino de pocos» (8).

jueves, 14 de junio de 2012

Conocer el camino para ser un buen pastor

| 0 comentarios |

Los hombres podemos ser causa de alegría o de tristeza, luz u oscuridad, fuente de paz o de inquietud, fermento que esponja o peso muerto que retrasa el camino de otros. Nuestro paso por la tierra no es indiferente: ayudamos a otros a encontrar a Cristo o los separamos de Él; enriquecemos o empobrecemos. Y nos encontramos a tantos amigos, compañeros de profesión, familiares, vecinos..., que parecen ir como ciegos detrás de los bienes materiales, que los alejan del verdadero Bien, Jesucristo. Van como perdidos. Y para que el guía de ciegos no sea también ciego no basta saber de oídas, por referencias; para ayudar a quienes tratamos no basta un vago y superficial conocimiento del camino. Es necesario andarlo, conocer los obstáculos... Es preciso tener vida interior, trato personal diario con Jesús, ir conociendo cada vez con más profundidad su doctrina, luchar con empeño por superar los propios defectos. El apostolado nace de un gran amor a Cristo.

Fuente: Hablar con Dios

lunes, 11 de junio de 2012

Recompensa a última hora

| 1 comentarios |


El emperador Carlos V se encontraba a la cabecera de la cama de uno de sus más fieles servidores, ya moribundo. "Pedidme en recompensa de vuestros méritos, y si es posible para disminuir vuestros padecimientos, el favor que queráis".


Respondió el enfermo:

-Señor, todo lo que os pediría sería que prolongaseis mi vida por algunos días.

Replicó el emperador:

-¡Qué desgracia! Yo no lo puedo; los poderosos de la tierra no disponen de un solo minuto de la vida del hombre.

Y el enfermo:
-¡Qué insensato he sido! He consagrado mi vida entera al servicio del emperador, y su poder no alcanza a concederme un solo día de existencia. Si, en cambio, hubiera servido mejor a mi Dios, podría esperar una recompensa eterna, una felicidad sin fin.

Podía esperar de la misericordia divina, pero tenía razón al lamentarse de no haber servido mejor a Dios.

Fuente:  C. Ortúzar, El catecismo explicado con ejemplos

martes, 5 de junio de 2012

Qué significa ser hijos de Dios

| 0 comentarios |


El anticipo de la herencia prometida lo recibimos ya en esta vida: es el gaudium cum pace, la alegría profunda de sabernos hijos de Dios, que no se apoya en los propios méritos, ni en la salud o en el éxito, ni consiste tampoco en la ausencia de dificultades, sino que nace de la unión con Dios; se fundamenta en la consideración de que Él nos quiere, nos acoge y perdona siempre... y nos tiene preparado un Cielo junto a Él, por toda la eternidad. Perdemos esta alegría cuando dejamos a un lado el sentido de nuestra filiación divina, y no vemos la Voluntad de Dios, sabia y amorosa siempre, en las dificultades y contradicciones que cada jornada nos trae.

No quiere nuestro Padre que perdamos esa alegría de hondos cimientos: Él quiere vernos siempre contentos, como los padres de la tierra desean ver siempre a sus hijos.

Además, con esa actitud serena y gozosa ante la vida -el gaudium cum pace (17)-, en la que no faltarán contradicciones, el cristiano hace mucho bien a su alrededor. La alegría verdadera es un formidable medio de apostolado. «El cristiano es un sembrador de alegría; y por esto realiza grandes cosas. La alegría es uno de los más irresistibles poderes que hay en el mundo: calma, desarma, conquista, arrastra. El alma alegre es un apóstol: atrae a los hombres hacia Dios, manifestándoles lo que en ella produce la presencia de Dios. Por esto el Espíritu Santo nos da este consejo: nunca os aflijáis, porque la alegría en Dios es vuestra fuerza (Neh 8, 10)» (18).

Fuente: Hablar con Dios

sábado, 2 de junio de 2012

Un pan que no perece

| 1 comentarios |


“Trabajen no por el alimento perecedero,
sino por el que permanece hasta la Vida eterna,
el que les dará el Hijo del hombre”
 (Jn, 6,27)*

Después de haber dado de comer a la muchedumbre con la multiplicación de los panes frente al lago de Tiberíades, Jesús se había retirado de incógnito a la otra orilla, en la región de Cafarnaún, para escapar de la gente que quería proclamarlo rey. Sin embargo, muchos igualmente se pusieron a buscarlo y lo alcanzaron. Pero él no aceptó ese entusiasmo demasiado interesado. Ellos habían comido el pan milagroso, pero se quedaron en las meras ventajas materiales sin percibir el significado profundo de ese pan que manifiesta en Jesús al enviado del Padre, el que da la verdadera vida al mundo. Vieron en él solamente a un taumaturgo, un Mesías terrenal, capaz de darles alimento material en abundancia y a buen precio. En ese contexto, Jesús les dice: “Trabajen no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre”.

El “alimento no perecedero” es la persona misma de Jesús y también su enseñanza, porque la enseñanaza de Jesús se identifica con su persona. Al leer después, más adelante, otras palabras de Jesús se advierte que ese “pan que no perece” es también el cuerpo eucarístico de Jesús. Por lo tanto, puede decirse que el “pan que no perece” es la persona de Jesús que se nos entrega en su Palabra y en la Eucaristía.

La imagen del pan aparece a menudo en la Biblia, como también la del agua. Pan y agua representan los alimentos primarios, indispensables para la vida del hombre. Al aplicar a sí mismo la imagen del pan, Jesús quiere decirnos que su persona y su enseñanza son indispensables para la vida espiritual del hombre, tal como lo es el pan para la vida del cuerpo.

El pan material es ciertamente necesario. Jesús mismo realiza el milagro de la multiplicación para la muchedumbre. Pero ese pan solo no alcanza. El hombre lleva en sí –acaso sin darse cuenta del todo– un hambre de verdad, de justicia, de bondad, de amor, de pureza, de luz, de paz, de alegría, de infinito y eterno, que nada en el mundo está en condiciones de satisfacer. Jesús se propone como el único capaz de saciar el hambre interior del hombre.

Pero al presentarse como el “pan de vida”, no se limita a afirmar la necesidad de nutrirse de él, de creer en sus palabras para tener la vida eterna; sino que quiere impulsarnos a hacer la experiencia de él. En efecto, con sus palabras: “trabajen por el alimento que no perece” pronuncia una apremiante invitación. Dice que es necesario esforzarse, llevar a cabo todo lo necesario para obtener este alimento. Jesús no se impone, quiere ser descubierto, experimentado.

Ciertamente el hombre no puede con sus propias fuerzas alcanzar a Jesús. Lo puede por un don de Dios. Sin embargo, Jesús invita continuamente al hombre a prepararse para recibir el don de sí que él quiere hacerle. Y es precisamente al esforzarse por poner en práctica su Palabra que el hombre alcanza la fe plena en él, llega a gustar su Palabra como gustaría un pan fresco y sabroso.

La Palabra de este mes no tiene por objeto un punto particular de la enseñanza de Jesús (por ejemplo, perdonar las ofensas o desapegarse de las riquezas...), sino que nos vuelve a conducir a la raíz misma de la vida cristiana, a nuestra relación personal con Jesús.

Yo pienso que quien ha comenzado a vivir con compromiso su Palabra y sobre todo el mandamiento del amor al prójimo –síntesis de todas las palabras de Dios y de todos los mandamientos– advierte, en parte, que Jesús es el “pan” de su vida, capaz de colmar los deseos de su corazón, la fuente de su alegría y de su luz. Al ponerla en práctica llega a gustar la Palabra, al menos un poco, como verdadera respuesta a los problemas del hombre y del mundo. Y dado que Jesús –pan de vida–  realiza la entrega suprema de sí en la Eucaristía, quien lo sigue va espontáneamente a recibirla con amor y ella ocupa un lugar importante en su vida.

Es preciso, entonces, que quienes hayamos hecho esta estupenda experiencia no nos guardemos el descubrimiento sino que, con la misma urgencia con la que Jesús nos impulsa a ganar el “pan de la vida”, lo comuniquemos a otros para que encuentren en Jesús lo que sus corazones desde siempre buscan. Es un enorme acto de amor que podemos hacer por nuestros prójimos, a fin de que también ellos lleguen a conocer la verdadera vida ya en esta tierra y ganen la vida que no muere. ¿Y qué más podemos querer?

jueves, 31 de mayo de 2012

El apostolado es fruto del amor a Cristo

| 0 comentarios |

Somos los brazos de Dios en el mundo, pues Él ha querido tener necesidad de los hombres. El Señor nos envía para acercarse a este mundo enfermo que no sabe muchas veces encontrar al Médico que le podría sanar. Hablamos de Dios a las gentes con la esperanza cierta de que Cristo conoce a todos, y que sólo en Él encuentran la salvación y palabras de vida eterna. Por eso, no debemos dejar pasar -por pereza, comodidad, cansancio, respetos humanos- ni una sola ocasión: acontecimientos normales de todos los días, el comentario sobre una noticia aparecida en el periódico, un pequeño servicio que prestamos o que nos prestan..., y también los sucesos extraordinarios: una enfermedad, la muerte de un familiar... «Quienes viajan por motivo de obras internacionales, de negocios o de descanso, no olviden que son en todas partes heraldos itinerantes de Cristo y que deben portarse como tales con sinceridad» (6). ...

Pero, ¿cómo podríamos ser buenos instrumentos de Dios sin cuidar con esmero la vida de piedad, sin un trato verdaderamente personal con Cristo en la oración? ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?, ¿no caerán los dos en el precipicio? (11). El apostolado es fruto del amor a Cristo. Él es la Luz con la que iluminamos, la Verdad que debemos enseñar, la Vida que comunicamos. Y esto sólo será posible si somos hombres y mujeres unidos a Dios por la oración.


Hablar con Dios

miércoles, 30 de mayo de 2012

No tener miedo a buscar la unidad

| 0 comentarios |

Rechacemos el falso respeto humano de que nuestra in­sistencia nos vuelve cargantes e insoportables. Imitando al Redentor, amemos ardientemente a los demás cada día; considerémoslos como parte de nuestro ser y tratémoslos con la fuerza de la caridad. Evitemos que haya dureza o amargura en nuestras sugerencias o indicaciones, y procuremos que ninguna barrera nos separe de ellos. Tienen que notar, como enseña el apóstol, que nos duelen como algo propio esos puntos que les señalamos (cfr. 2 Cor 11, 29). ¡Qué ejemplar resulta la insistencia amable de la triple corrección de Cristo a los suyos, para que le acompañen en la oración!

martes, 8 de mayo de 2012

No preocuparse

| 0 comentarios |


Veo en mi hija adolescente actitudes que me preocupan. Tengo miedo de perderla ... 
por Chiara Lubich

Lo que yo les diría es que, aunque en la familia hubiera alguno que no comparte lo que ustedes han elegido, no tie¬nen que desanimarse ni preocuparse. Si no lo comparte, o es ateo, o va por mal camino, se droga, o a lo mejor está en la cárcel, o lo que sea, no hay que preocuparse demasiado. iHay que ocuparse, pero no preocuparse!

Los padres no tienen que estar siempre llorando por ese hijo que se equivoca, por esa hija que da que pensar ... Amenlos, con el amor natural que ya tienen y con el que Dios ha derra¬mado en sus corazones. Si estos hijos no se sienten agobia¬dos por el interés de ustedes, serán más libres para decidir y para decir un día:

"Quiero cambiar de vida, quiero volver a mi familia ... ". Pero si ustedes se preocupan se vuelven un gran obstáculo para su conversión.

Por lo tanto, "háganse uno" con ellos. ¿Quieren ir al cine? Vayan también ustedes (siempre que sea una buena película). ¿Quieren ver televisión? Mírenla también ustedes (siem¬pre que sea un programa aceptable). Pero lo que sin duda es necesario es que no sientan el peso de vuestra preocupación, porque ustedes tienen que volcar sus preocupaciones en Dios. El es el que tiene que estar preocupado, no nosotros. Porque él siempre se ocupa. Esa es la experiencia cotidiana.

 (de "Donde florece la vida", Ciudad Nueva, Buenos Aires 1999)

Blogumulus by Roy Tanck and Amanda Fazani

Entradas populares

.

Add to Technorati Favorites

Porque creo en tu WEB

La hora

.

Para debatir

Palabra de Vida