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viernes, 31 de octubre de 2008

¿Los que están en el cielo pueden ver lo que está ocurriendo en la tierra?

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Unos teólogos de la Iglesia enseñan que los difuntos que se encuentran en el cielo están concientes de las personas que conocieron y amaron en la tierra y de lo que les pasa diariamente. Además,  los difuntos en el cielo siguen los acontecimientos que les interesaban cuando vivían en este mundo. Las cosas buenas que ocurren en la vida de sus seres queridos se convierten en una fuente  de felicidad para los del cielo.

      En este sentido frases como, “tu madre te ve desde el cielo,” son ciertas. Sin embargo, debemos tomar en cuenta que con este tipo de frases estamos intentando expresar en nuestro lenguaje – con palabras y frases humanas – realidades sobrenaturales. Al imaginar que las personas que ya están en el cielo están viendo en una pantalla celestial los acontecimientos de la tierra o que a través de las nubes nos ven con telescopios no es una manera muy científica para explicar como saben lo que pasa en este mundo. La verdad es más sencilla de lo que la mayoría de personas 

¿Debe una esposa maltratada por su marido perdonarlo y olvidarse del maltrato?

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‘Perdonar’ no significa que tienes que olvidarte del maltrato o de la  injusticia que perdonas. A veces nuestro dolor y sufrimiento han sido tan grandes que no podemos borrarlos de nuestra mente. Probablemente nosotros nos acordaremos del trato injusto e intentaremos, en la medida posible, que no ocurra de nuevo. 

        ‘Perdonar’ significa poner el dolor que sentimos a un lado y querer que el que nos hizo mal goce de una buena relación con Dios. Renunciemos al odio y al deseo de vengarnos. Si amamos a la persona que nos ha perjudicado a pesar de lo que sentimos, esto significa que queremos el bien de esa persona a pesar de las heridas que nos ha dado y su comportamiento ofensivo hacia nosotros. Significa que intentamos ser decentes y civiles a pesar de las provocaciones. 

      Terapia y buenos consejos  matrimoniales de un profesional pueden ayudar a la persona que abusa a encontrar modos más saludables para expresar su ira o frustración. Además, pueden ayudar a la victima del abuso a enfrentar su ira y resentimiento y puede mostrar algunos modos constructivos para responder al desprecio y los abusos verbales. Existen muchos grados y percepciones del abuso. Si eres victima de abuso verbal o físico graves, busca inmediatamente la ayuda de tu familia, amistades, Iglesia o una organización que apoya a las mujeres. 

jueves, 16 de octubre de 2008

¿Por qué permite Dios que las personas sufran?

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Como el Papa Juan Pablo II indicó en su carta sobre El Significado Cristiano del Sufrimiento Humano, siempre hay algo misterioso en el sufrimiento. Esto es especialmente cierto cuando se habla de desastres naturales como huracanes y terremotos. Es más fácil explicar el sufrimiento cuando resulta del mal uso de la libertad humana. 

      En el caso de la Virgen María y Jesús y sus sufrimientos, podemos formular nuestra pregunta así: “¿Una vez que Dios dio a los seres humanos libre albedrío, cómo pudo Dios permitirles sufrir?” María estuvo obligada a montar una mula los 103 kilómetros de Nazaret a Belén porque el emperador Romano tenía la libertad de ordenarlo. Así como Dios dio a María el libre albedrío y la capacidad a decir ‘si’ para llegar a ser la madre de Jesús, Dios dio al emperador la libertad que le permitió decretar un censo que presentaba dificultades para muchas otras personas. Así como Jesús pudo decir, “No lo que yo deseo, sino lo que tu quieres Padre,” sus perseguidores podían gritar, “¡Crucifícalo!”.

       Podemos sufrir porque otros seres humanos dan mal uso a su libertad. Sin embargo, cuando Dios nos permite ser humanos, elegir el bien y el mal, ¿cómo puede Dios una y otra vez retractarse diciendo, “¡No, en este caso no te permitiré que hagas esto!”? Quitarle la libertad al malhechor se traduce en quitarle su gloria y merito al santo que dice, “Si, cueste lo que cueste, obedeceré la voluntad de Dios.”  ¿Quitando todo el sufrimiento de la vida de María, como puede ella ser el discípulo ejemplar de Jesús? ¿Qué podría decir ella a la madre que arriesga su vida para dar a luz un hijo? ¿Qué podría decir ella a la esposa y madre que vive en la pobreza o que está viendo a su hijo consumirse por el cáncer? 

      ¿Si Dios no hubiera permitido que María sufriera, qué diría ella sobre estos casos? ¿Cómo nos inspiraría ella si Dios hubiera dicho a ella que nunca mas tendría que preocuparse de algo, que nunca le faltaría nada, que siempre tendría una vida cómoda y más allá de lo necesario?

      María pudo experimentar lo que sintió porque ella era una de nosotros así como Jesús es uno de nosotros. Se puede alabar y honrar a María porque ella acepto el sufrimiento y dolor implicados cuando uno se entrega a la obra de Dios.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

El amor no puede descansar

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de Adolph Menéndez

En su primera carta a los Tesalonicenses San Pablo escribe, “Que el Señor los haga crecer más y más en el amor que se tienen unos a otros y en el amor para con todos, imitando el amor que sentimos por ustedes. Que él los fortalezca interiormente para que sean santos e irreprochables delante de Dios, nuestro Padre, el día que venga Jesús, nuestro Señor, con todos sus santos.” (1Tes 3:12-13).

Reflexionando sobre lo dicho por San Pablo la señora Lisa Lickona en Rezando con San Pablo , un libro escrito en inglés, relata lo siguiente: “Ya estaba en el noveno mes de mi primer embarazo. 

Era Viernes Santo de 1994. Mientras seguía las estaciones de la Vía Crucis, que me pedía una y otra vez levantar mi cuerpo pesado para después arrodillarme de nuevo, de repente me golpeo como agua fría las palabras del salmista: ‘ Por Tus llagas nosotros hemos sido sanados’.  

Las llagas acerca de las cuales el autor del libro de los Salmos proféticamente habla son las sangrientas cortadas que cubrieron el cuerpo de Jesús cuando fue flagelado. Pero, continúa Lisa, preocupada con mi propio cuerpo, yo pensaba en las odiosas estrías que habian aparecido en mi barriga. 

"Como toda mujer yo había rezado para que no dieran cara. Pero, mi piel no había tenido la elasticidad requerida. Las estrías aparecieron y yo no era feliz. Pero en ese momento, cuando el Señor me permitió comparar Su sufrimiento infinito con mi sacrificio pequeño, vi lo que ser madre realmente es: ¡permitirme a mi misma ser más de lo que pensaba ser, aun más de lo que deseaba ser!" 

Con simplicidad San Pablo nos dio esta receta para alcanzar la santidad: “Que el Señor los haga crecer más y más en el amor que se tienen unos a otros y en el amor para con todos…” – porque el amor, si es verdadero, no puede descansar. Tiene que crecer y siempre abarcar más. 

Además, si nuestro amor va a crecer, las partes de nosotros mismos que más estimamos tienen que encogerse. Esto ocurre casi automáticamente cuando se está desarrollando un bebe en el seno de su madre --- ¡el bebé ocupa más y más espacio y los pulmones y estómago de su madre tienen menos espacio! 

Voluntariamente tenemos que dejar atrás todos nuestros pequeños hábitos egoístas que son las preocupaciones que atesoramos. Sabemos en secreto que estas preocupaciones  nos separan de las personas que amamos. Tenemos que ser más de lo que habíamos pensado que podríamos llegar a ser.

Blogumulus by Roy Tanck and Amanda Fazani

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