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miércoles, 30 de diciembre de 2009

La ley y el amor

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Porque mientras que la ley fue dada por medio de Moisés, la gracia y la verdad llegaron por Jesucristo. (Juan 1-17)


Para los que son indisciplinados y tienen necesidad de una dirección constante, las leyes son un gran beneficio. Los que viven en la justicia y cumplen sus responsabilidades,  la llamada a amar es una gracia sin precio. En las etapas diferentes en nuestra peregrinación humana, necesitamos ambas bendiciones: las  leyes en los días de nuestra juventud intranquila; y el amor en las etapas de la madurez.


Moisés es símbolo de la ley. Bajó de la montaña con sus santas tablas de piedra donde fueron labradas los principios que protegen y promueven las relaciones con Dios, con otros, y con nosotros mismos.

Los mandamientos son normas que nos llevan a la libertad auténtica. Mantienen el rio en su límite y previene la inundación destructiva de energía humana que puede causarnos daño a nosotros,  a nuestra relación con Dios y con otras personas.

Jesús atesoró los escritos de las escrituras hebreas y conoció bien la Ley de Moisés. Edificando sobre esta base, nuestro Señor nos llamó a una vida de amor con sacrificio, a darse  uno mismo imitándolo a él. El amor no solamente cumple con la ley,  va mas  allá de ella porque trae la felicidad y la paz que solamente el amor duradero puede alcanzar.

Moisés  entendió bien  la centralidad del amor. En su experiencia del arbusto ardiente, Moisés  tuvo un encuentro con Dios  quien es amor. Esa revelación dio forma y cambió para siempre el corazón de Moisés. En lo profundo de su ser  supo que la santidad es algo más que mantener la ley; la santidad implica el llegar a ser una persona amable.

La enseñanza de Jesús sobre el amor no era ni romántica ni sentimental. El amor que él enseñó incorporó la ley de la Cruz. Cualquiera que lo siga sobre su senda de amor, tendría que aceptar la ley de cargar su cruz cotidianamente. Por eso el ser discípulo implica que uno abraza la ley y el amor.


Santa Teresita del Niño Jesús, doctora de la Iglesia, escribió en su autobiografía: La historia de un alma: ”oh ¡Cómo amo este Nuevo mandamiento siendo que me da la seguridad que tu divina voluntad es amar en mí a todos los que tú me ordenas amar!”

martes, 22 de diciembre de 2009

Sacramento del Órden Sagrados

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Hay personas en nuestra Iglesia Católica, en nuestra comunidad de fe que están a la disposición de nosotros para servirnos en nuestras necesidades espirituales. Estos individuos son los ministros sagrados de nuestra Iglesia Católica. Ellos fueron ordenados por un obispo por medio de un sacramento especial llamado el sacramento de las órdenes sagradas. Con este sacramento se construye la jerarquía de diacono, sacerdote y obispo en nuestra familia de fe.

      Como en el caso de los sacramentos del Bautismo y la Confirmación se puede recibir este sacramento solamente una vez en vida. Inicialmente se ordena un hombre ‘diacono’ y después él puede recibir el orden de sacerdote y más adelante el orden de obispo. Siendo que se recibe este sacramento por vida nunca puede ser ordenado de nuevo como diacono, sacerdote u obispo.

      Únicamente los hombres pueden recibir el Sacramento de Órdenes Sagradas.

      Jesucristo instituyó el Sacramento de Ordenes Sagradas al mismo tiempo que hizo el Sacramento de la Sagrada Eucaristía en la Ultima Cena.. Para poder cambiar el pan y el vino en el cuerpo y la sangre, el alma y la divinidad de Cristo, necesitamos sacerdotes a quienes se les ha dado este poder por medio de su ordenación sagrada a manos de un obispo.

      Los obispos reciben el grado más alto de Ordenes Sagrados  Muchas veces se dice que los obispos han recibido “la plenitud del sacerdocio”, lo cual significa que únicamente ellos tienen la autoridad de ofrecer todos los siete sacramentos. Los sacerdotes tienen el poder y la autoridad de celebrar cinco de los sacramentos [el bautismo, la confesion la Eucaristía (la Misa), el matrimonio y la unción de los enfermos]. Los diáconos pueden celebrar dos sacramentos, el bautismo y el matrimonio cuando se celebra sin una Misa de Bodas. En casos extremos algunos sacramentos pueden ser dados por alguien que no es ministro, como el bautismo cuando la persona a bautizar está en peligro de muerte o el matrimonio en los países de misión donde no está presente con regularidad un sacerdote o diacono. Sin embargo, normalmente es el obispo, el sacerdote o el diacono quienes celebran los sacramentos, porque una de sus funciones principales es la administración de los ritos sagrados de la Iglesia.

      Los diáconos, sacerdotes y obispos reciben bastante entrenamiento pastoral y teologal. En un sentido se puede comparar su entrenamiento con el de los médicos y abogados.

      El Sacramento de Ordenes Sagradas no convierte al hombre en un aristócrata, pero si confiere la dignidad del sacramento, y eso implica que tiene que obedecer al Papa y estar al servicio de la familia de Dios, los creyentes. En la historia han habido hombres ambiciosos que han abusado de su oficio de obispo, sacerdote o diacono. No obstante, el fin original del Sacramento de Ordenes Sagradas no fue para crear una clase de privilegiados sino para proveer un liderazgo espiritual. Por eso, es muy importante que el pastor conozca y ame a su rebaño, a las personas a quienes debe guiar y servir en vez de verlos como sirvientes.

      Un obispo, sacerdote o diacono puede retirarse de su actividad ministerial o puede ser que se le obliga a retirarse porque se ha comportado malamente. Sin embargo, nunca se puede quitar de ningún diacono, sacerdote o obispo el Sacramento. El que ha sido obligado a retirarse no debe usar ropa clerical y no tiene permiso para funcionar como sacerdote, diacono u obispo. Esto es un castigo por haber cometido un acto criminal o haber causado escándalo.

      Sin embargo, a veces un diacono, sacerdote o obispo que no ha hecho nada inmoral o criminal puede pedir que le permitan en adelante vivir su vida como laico, sin tener que celebrar su ministerio sagrado. Tampoco ellos pueden usar su ropa clerical. Su petición para entrar y vivir a la vida como laico tiene que ir a Roma y solamente el Vaticano puede aprobarla. Con la aprobación quien hizo la petición ese hombre puede casarse pero nunca más puede celebrar los sacramentos públicamente. Existe una excepción: cuando se encuentra una persona moribunda y no hay otros sacerdotes al alcance el ministro a quien se retiró su permiso para realizar los sacramentos, puede confesarlo y darle el sacramento de los enfermos. Esta es la única excepción, una excepción hecha para favorecer a los que ya tienen un pie en el otro mundo.  

jueves, 10 de diciembre de 2009

La iglesia católica y la homosexualidad

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Lo que la Iglesia en cuanto a los estilos de vida esta de acuerdo con sus enseñanzas sobre la moralidad en general. Cuando se habla de la moralidad cristiana se dice que debemos controlar nuestros impulsos y vivir como seres humanos y no como perros callejeros.

Todo cae bajo la distinción básica entre lo que sentimos y lo que hacemos con esos sentimientos o emociones. Cuando queremos algo, eso no nos da el derecho de robarlo; o cuando nos sentiríamos mas a gusto si otra persona estuviera muerta pero no por eso deberías esperar que te den permiso para matarla.
La misma distinción se aplica a las actividades sexuales sin importar a quien (o a que) te sientes atraído; no existe ninguna licencia para alejarse deas enseñanzas que la iglesia ha transmitido desde los tiempos bíblicos y por los siglos de la cristiandad.

Siendo que la iglesia existe para preservar y enseñar la doctrina perene que ha recibido de Dios en la Biblia y en la Tradición Apostólica; clasifica la actividad sexual como ilícita. Por ejemplo, cuando se comete robo y homicidio es la acción de hacerlo lo que la iglesia llama ilícito y no la inclinación o intención de hacerlo.

La Iglesia define la homosexualidad como algo que no es normal- y, desde el punto de vista  estadísco no es – pero no hay nada de malo con la tendencia homosexual; es decir, no se puede llamar a la homosexualidad mala o pecaminosa si entendemos el termino como un juego de sentimientos involuntarios que pueden ser el resultado de un sin numero de causas, de las cuales ninguna se entiende completamente. Pero el estilo de vida homosexual, como cualquier otro estilo de vida, es una elección y ninguno tiene que vivir de esta o aquella manera. Puede ser difícil aceptar este punto de vista, especialmente en estos dias que las personas muchas veces usan la palabra homosexual como si significara las 2 cosas; los sentimientos y el estilo de vida. Sin embargo, desde el punto de vista de la Iglesia hay una gran diferencia entre las 2: la inclinación al acto homosexual y la actividad homosexual. Aquí también la prohibición de la Iglesia nos habla de la orientación sexual- que una persona no elige, pero se habla de la forma de vida que la persona si elige.

Cualquiera que sea la situación, las reglas en cuanto a la castidad- hablando del autorrespeto y el respeto a otros; son las mismas para todos. Dios en su sabiduría, aparentemente dio a algunas personas una cruz mas pesada de la que ha dado a otros. Pero la Iglesia enseña que la persona que tiene una dificultad extra que no eligió; también recibe la gracia necesaria para vivir con ella de una manera que complace a Dios- pero se tiene que pedir e intentar, cada día, vivir según ese alto patrón. “Si nosotros deseamos”, -dijo el Papa Pablo VI- “podemos mantener castos nuestro cuerpo y espíritu. El Señor, que habla con gran severidad en esta materia (Mateo 5, 28), no propone una cosa imposible. Nosotros los cristianos, regenerados en el bautismo, mientras que no estamos libres de este tipo de debilidad recibimos la gracia para superarla con una facilidad relativa”. Este es un principio que desde el punto de vista de la Iglesia prácticamente elimina cualquier excusa para actuar como un perro callejero.

El Papa Pablo VI, sin duda, quería dar a entender que es fácil superar todo tipo de lujuria siendo miembro activo de la Iglesia que al estar retirado de ella.

Al fin y al cabo, la Iglesia no solo condena el comportamiento  dejándote solo con tus propias fuerzas para terminar con ese comportamiento. Ella tiene dos mil años de habilidad psicológica y pastoral sin decir nada en cuanto a técnicas espirituales para ayudar; y con seguridad podemos decir: Si buscas la gracia necesaria por medio de la Iglesia vas a recibir también un gran entendimiento si intentas primero entenderte a ti mismo. Pero no es correcto ni justo decir que la iglesia prescribe un solo estilo de vida para todos sin tomar en cuenta otras cosas porque no es cierto.


”Cada uno siga en la condición en que lo puso el Señor, en la situación en que lo encontró la llamada de Dios.”  (Corintios 7, 17)  Por ejemplo, el celibato obviamente es de gran ventaja para el clero pero es igualmente obvio que no es para todos. Los padres de la Iglesia, como Cristo, recomiendan la virginidad (o a falta de esto, la castidad) pero también apoyan el matrimonio el cual, tal vez no todos están llamados a seguir este camino.

Algunas consideraciones importantes sobre la homosexualidad:

1- Es importante distinguir entre las tendencias ocasionales hacia la homosexualidad y la verdadera homosexualidad porque las tendencias homosexuales ocasionales, especialmente las que ocurren entre adolescentes y jóvenes, muchas veces desaparecen en la madurez.

2- El hecho de que no conozcamos la causa última de la homosexualidad y que los verdaderos homosexuales no pueden cambiar su orientación sexual nos lleva a la conclusión de que los verdaderos homosexuales no son mas responsables por  ser homosexuales que las personas heterosexuales son por ser heterosexuales. Esto es un hecho critico que tenemos que mantener en mente cuando buscamos evaluar moralmente la homosexualidad y los actos homosexuales. No debemos culpar a los verdaderos homosexuales por ser homosexuales. Sin entenderlo, en la providencia de Dios ciertas personas son homosexuales. Esta perspectiva básica deberíamos tenerla en consideración cuando enfrentamos la homosexualidad.

3- Las sagradas escrituras no explican plenamente la moralidad de todos los casos específicos de comportamiento sexual ni en lo que toca la homosexualidad, ni en lo que toca otros aspectos de la moralidad sexual. Sin embargo, en las sagradas escrituras existe una actitud básica hacia la sexualidad en la cual los actos homosexuales están vistos como un mal pero no se encuentra una condenación de personas con orientación homosexual

lunes, 23 de noviembre de 2009

Por qué la Eucaristía es el sacramento más importante

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Cuando oímos que alguien habla de la Sagrada Eucaristía, sabemos que esa persona ha estado hablando del cuerpo y la sangre de Cristo presente en el pan y el vino que se consagran durante una Misa.

El que habla de la Eucaristía está fácilmente subrayando solamente uno de los tres aspectos del cuerpo y la sangre de Cristo. Puede ser que habla del aspecto de sacrificio, el sacrificio de Jesús que se re-presenta cada vez que se celebra la Misa. Sin embargo, también existe la posibilidad que cuando se habla de la ‘Eucaristía’ se está subrayando el aspecto de  Comunión (que se realiza cuando tomamos la santa comunión).

El tercer aspecto de este sacramento aparece cuando una persona habla de la Eucaristía señalando principalmente lo que la mayoría de nosotros llama el Santísimo (el cual se encuentra en el Sagrario y que en momentos particulares se expone para nuestra adoración pública). Estos tres aspectos (la Sagrada Eucaristía vista como sacrificio, como la santa comunión y como el santísimo) forman el meollo de nuestra creencia católica tocante este sacramento.

 De los siete sacramentos, la Sagrada Eucaristía es la más central y la más importante de nuestra fe católica. Digo esto porque nosotros los católicos creemos firmemente que el pan y el vino consagrados son actualmente y verdaderamente el cuerpo y la sangre, el alma y la divinidad de Cristo. Para nosotros los católicos la presencia de Cristo en la Sagrada Eucaristía no es solamente una presencia simbólica o simplemente espiritual. Es una presencia real. Por esta razón, decimos que Jesucristo está substancialmente presente en el pan y el vino consagrados.  

      Ahora quiero mencionar algunas de las enseñanzas básicas tocante la Sagrada Eucaristía.

1. La palabra Eucaristía es una palabra griega antigua que significa “agradecimiento.” Nosotros los católicos estamos agradecidos, y demos gracias a Dios por habernos dado este pan del cielo, la Sagrada Eucaristía, para alimentar y nutrir nuestra alma.

2. La palabra Comunión llega del latín: Co significa “con” y unio significa “unión.” Comunión significa “unión con.” Nosotros los católicos creemos que la Santa Comunión permite al creyente unirse con Cristo compartiendo su cuerpo y sangre.

3. En la Misa se puede utilizar solamente el pan hecho de trigo y el vino de uvas. En el momento preciso en que el sacerdote o el obispo dice las palabras de consagración---las palabras que Cristo utilizó durante la Ultima Cena: “Este es Mi cuerpo” y “Esta es Mi sangre”--- el pan y el vino se convierten en el cuerpo y la sangre, el alma y la divinidad de Cristo. Eso es lo que todos los católicos siempre hemos creído.

4. En nuestra Iglesia Latina (Occidental) que está gobernada por el Papa se usa pan sin levadura, pan hecho de harina de trigo y agua – sin ningún otro ingrediente- similar al pan ázimo utilizado por Cristo en la Ultima Cena.

5. En la Iglesia Bizantina (Oriental), el pan utilizado contiene levadura, como símbolo de la Resurrección, y no hay ningún otro ingrediente.

6. A nivel humano y natural, lo que comemos llega a convertirse en parte de nosotros. Cuando comemos demasiado engordamos y consecuentemente tenemos la necesidad de seguir una dieta. A nivel sobrenatural, cuando nosotros los católicos nos alimentamos con el cuerpo y la sangre de Cristo, supuestamente debemos llegar a ser mas como Cristo - en su obediencia al Padre, teniendo más humildad, y mostrando más amor al prójimo.

7. Así como en el caso del Bautismo, la Sagrada Eucaristía también se considera como un sacramento de iniciación, porque la Iglesia anima a los recién llegados a la fe y a los niños que acaban de recibir su primera comunión a participar con  regularidad y frecuencia a la Santa Comunión.

Para nosotros católicos el acto físico de comer el pan consagrado o beber el vino consagrado desde el cáliz no es lo mas importante. Más importante para nosotros los católicos es la realidad fundamental e invisible que el alma humana se está alimentando/nutriendo con el cuerpo y la sangre, el alma y la divinidad de Cristo. El cuerpo únicamente consume las apariencias de pan y vino mientras que el alma recibe a la persona de Cristo en su totalidad.


Cuando nosotros los creyentes recibimos la Santa Comunión, estamos íntimamente unidos con Nuestro Salvador, Jesucristo. Sin embargo, lo que ocurre cuando uno recibe la  Santa Comunión no se limita a la relación establecida y fortalecida entre el comulgante y Jesús. Al recibir la Santa Comunión, nosotros los católicos expresamos nuestra unión con todos los católicos del mundo de todos los tiempos, católicos que han obedecido las mismas leyes y han seguido los mismos lideres que nosotros. Es por esto que nosotros los católicos (y los cristianos de la Iglesia ortodoxa oriental) tenemos una ley estricta que dice que únicamente las personas en comunión con la Iglesia pueden recibir la Santa Comunión. Para decirlo de otra manera, solamente las personas que están unidas por las mismas creencias - los siete sacramentos, la autoridad del Papa y las enseñanzas que se encuentran en el Catecismo de la Iglesia Católica - están permitidas a recibir la Santa Comunión

miércoles, 4 de noviembre de 2009

¿Es este el mejor mundo que Dios pudo hacer?

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En vez de este cuestionamiento sobre la creación desde nuestro punto de vista, tal vez debemos iniciar con los fines de Dios. El mundo que Dios creó era el que mejor estaba de acuerdo con sus fines de expresar su bondad, compartir su vida con otros y su propia glorificación.

      El gran don de Dios a los humanos es la libertad. Es en el proceso de elegir el bien cuando mejor llegamos a ser la imagen y semejanza de Dios---mas que las otras creaturas.  El proceso de elegir el bien también significa que tenemos la habilidad de elegir el mal. Es en el proceso de elegir que llegamos a merecer una recompensa. Es en la elección que hagamos cuando podamos amar y ser amados por otros. Esos bienes en el plan de Dios son lo que es importante.

      Sin embargo, esto no significa que el mundo que Dios creó es el más perfecto. Siendo que la bondad y el poder de Dios son infinitos, no pueden agotarse por medio de una obra finita. Consecuentemente, Dios pudiera hacer otras creaturas que son más perfectas. No obstante, podemos decir que el mundo es relativamente el mejor porque Dios había elegido los mejores medios para alcanzar el fin que El se había propuesto cuando creó.

      Sabemos que el mundo que ahora existe no posee la máxima perfección que podemos imaginar. Dios no tenía ninguna deuda consigo mismo para crear el mejor mundo posible, porque Su perfección y felicidad no pudieran aumentar aun por un mundo mejor. Si alguien niega la libertad de Dios para elegir entre este o ese mundo, esa persona limitaría Su omnipotencia, la cual abraza todo lo posible.

      Finalmente, cuando tratamos específicamente con el sufrimiento en este mundo, siempre enfrentamos un misterio.

miércoles, 28 de octubre de 2009

¿Qué significan el vino y las serpientes en las representaciones de San Juan el Evangelista?

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Cuando llega el 27 de diciembre, la fiesta de San Juan, el superior religioso de al menos unos conventos y monasterios bendice vino que después se toma con la comida. El viejo libro romano de ritos tiene una bendición de vino para esta fiesta. El rito conmemora la leyenda que en una ocasión, cuando Juan estaba en Efeso, se le dio para beber un vaso de vino envenenado. Antes de beberlo San Juan bendijo el vino y el veneno salio del vaso bajo la forma de una serpiente.

      Según el autor del libro Manual de fiestas y costumbres Cristianas, aún hasta hace unos 50 años en el día de la fiesta de San Juan se veía a católicos del centro de Europa llevar botellas de vino y sidra a la Iglesia para que fueran bendecidas. Después se las llevaban a casa y algunos de ellos derramaban un poquito del vino bendecido o sidra en cada barril del sótano.

     Algunos llaman a este vino bendecido el amor de San Juan. En algunos lugares en el día de la boda se dan a la novia y el novio un traguito de este vino. En otras ocasiones se da un traguito del vino, como un sacramental, a una persona que está muriendo.

martes, 20 de octubre de 2009

¿Cómo existió Jesús antes de su encarnación?

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 El Hijo de Dios, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, existió desde toda la eternidad, siendo uno con el Padre y el Espíritu Santo.

Antes de su encarnación esta Segunda Persona de la Trinidad no tenía ni cuerpo humano ni naturaleza humana. En el momento de su encarnación, es decir, cuando María acepto ser la madre de Jesús, y por la acción poderosa del Espíritu Santo, Jesús fue concebido por María. En ese momento la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Hijo, tomó una naturaleza humana. En el Ángelus decimos, "y la palabra se hizo carne…y habitó entre nosotros". En el Credo decimos, “El nació de la Virgen María y se hizo hombre" Consecuentemente, en la persona del Hijo encarnado de Dios ambos la naturaleza divina y la humana se unen. Jesús como Hijo de Dios siempre existió.

Desde el momento de su concepción en el vientre de María el Hijo se hizo humano.

martes, 6 de octubre de 2009

¿Son verdaderas las apariciones de María? ¿Por qué ocurren?

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Para entender desde la perspectiva humana lo que la Virgen María contribuye a la vida espiritual y a la devoción de muchas personas tendríamos que leer la carta encíclica del Papa Juan Pablo II del 25 de marzo de 1987. Ahí encontraríamos una excelente exposición de la teología mariana.

No es necesario para la salvación de uno creer en las apariencias de la Virgen María. El deposito de las verdades de la fe se completo con la muerte del último apóstol. No existen nuevas verdades acerca de Dios o sobre el camino a la salvación que nacen de las apariciones y de lo que han comunicado los visionarios.

Todas las comunicaciones sobre la actuación propia de Dios o por medio de la Virgen María (o un ángel o santo) no se deben aceptar así como se presentan automáticamente. De hecho la Iglesia investiga cuidadosamente a las personas que dicen que han tenido una visión y la teología de sus revelaciones antes de declarar que se puede creer a los visionarios o que la Iglesia no encuentra ninguna razón para dudar de la visión. La Iglesia nunca demanda que se crea en un caso ni proclama que es necesario creer. La Iglesia siempre busca explicaciones naturales de las apariciones o milagros reportados.

Cualquier obispo, papa o comisión eclesial que esta examinando las pretensiones de milagros o apariciones empieza con un escepticismo saludable. Siempre existe la posibilidad de que sea mentira o puede ser creación de gente mentalmente molesta que pueden causar un gran daño espiritual.

Las Sagradas Escrituras y la Tradición de la Iglesia nos dan todo lo que necesitamos para la salvación. Pero, los seres humanos no solamente tienen cerebro sino también emociones y sentimientos: somos cuerpo y alma. Podemos aceptar como verdades muchas cosas intelectualmente y, sin embargo, no nos conmovemos.

Dios nos acepta como somos. Así como Jesús hizo milagros para llamar a las personas a la fe, Dios pudiera actuar hoy en día a través de señales y maravillas para llamarnos a la fe y para actuar con fe. Cada aparición nos llama a actuar como ya sabemos que deberíamos por los evangelios- orar, hacer penitencia, vivir el amor a Dios y al prójimo.

Tal vez debemos ver las apariciones que fueron juzgadas como verdaderas no como algo necesario sino como dones de Dios, útiles y de ayuda para alcanzar la salvación.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

¿Nació Juan el Bautista sin pecado original?

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En su relación sobre la Visitación de la Virgen María San Lucas dice, “Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre” (Lucas 1:41). Anteriormente San Lucas declaró que cuando un ángel del Señor apareció a Zacarías---mientras que estuvo ofreciendo incienso en el templo de Jerusalén---y anuncio la llegada del nacimiento de Juan, Zacarías proclamo, “él estará lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre.” Algunas personas creen que estos pasajes bíblicos indican que Juan estuvo libre del pecado original aún en el vientre de su madre Isabel; por eso, él nació sin pecado original. Si cualquier persona quiere creer esto, puede; pero, no es una conclusión necesaria ni parte dogmática de nuestra fe, eso es, no algo que tenemos que creer.
Mientras que algunos creen que Juan estuvo libre del pecado original cuando todavía estaba en el vientre de su madre, la Iglesia proclama como dogma que María, la madre de Jesús, fue concebida sin pecado original, que ella nunca fue tocada por el pecado original.

¿Por qué dice el evangelio según San Juan que Juan el Bautista no conocía a Jesús?

En el evangelio de San Juan está escrito que Juan el Bautista dijo, “Yo no lo conocía, pero mi bautismo con agua y mi venida misma eran para él, para que se diera a conocer a Israel.”

Los traductores y comentaristas no están de acuerdo sobre la traducción o el significado de estos versículos. Unos dicen que era literalmente posible que el Bautista no conociera a Jesús si él había pasado su niñez y adolescencia en el desierto. Otros dicen que las palabras de Juan pueden significar que Juan no reconoció a Jesús como Mesías ehijo de Dios. Todavía otros declaran que Juan tuvo que haber conocido a Jesús porque eran parientes. Un experto bíblico por apellido Barclay dice, “Lo que Juan está diciendo no es que él no conocía quien era Jesús sino que era Jesús. De repente se había dado a él a conocer que Jesús era el Hijo de Dios.

En mi parecer y después de ver todo el contexto

(Juan 1:29-34) de las palabras de Juan el Bautista pienso que la última opinión expresada es la mas correcta.

martes, 22 de septiembre de 2009

La patrona de quienes reciben la primera Comunión

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Nacida en 1322 la beata Imelda Lambertini (en la imagen) era la hija del conde y la condesa Lambertini de Bolonia, Italia. Parece ser que ella fue una niña muy piadosa, haciendo y decorando altares en su casa. En esos tiempos cuando se recibía la Comunión con menos frecuencia y la Primera Comunión se recibía más tarde, ella quería ardientemente recibir a Nuestro Señor. De hecho, ella preguntó, “¿Cómo puede alguien recibir a Nuestro Señor en su corazón sin morirse?”
Se dice que cuando Imelda tuvo 11 años la hostia eucarística voló del sagrario y se quedó suspendida sobre ella mientras oraba. El sacerdote tomó la hostia y le dio la Comunión. Entonces ella murió en éxtasis.
Ella es la santa patrona de los que reciben la Comunión por primera vez. Se celebra su fiesta el 13 de mayo.
El nombre Cinthya es la forma femenina del griego Synesius, que significa “compresión.”
La biografía muy breve de Synesius relata que fue un mártir romano que decapitaron en 279 cuando Aureliano era el emperador romano. Se celebra la fiesta de este mártir el 12 de diciembre.
Se conoce a la santa Diana también como Cinthya. Era una joven mujer mundana que, después de escuchar un sermón, se convirtió. Llegó a ser una monja religiosa del orden de Santo Domingo a pesar de la fuerte oposición de su familia. Ella murió en 1236. Se celebra su fiesta el 9 de junio.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

¿Qué es un santo seráfico?

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En el siglo seis el escritor Dionisio el Areópago sacó de diferentes pasajes bíblicos una lista de nueve coros de ángeles: serafines, querubines, tronos, dominaciones, virtudes, potestades, principados, arcángeles y ángeles. Los primeros en la jerarquía de los ángeles son los serafines. Un miembro individual de este grupo se llama serafín.

Se mencionan los serafines en el libro del profeta Isaías 6:1-7. Ahí ellos están parados delante del trono de Dios alabándolo y gritando, “Santo, Santo, Santo es Yahvé de los Ejércitos, su Gloria llena toda la tierra.” Es un serafín que toca los labios de Isaías con un carbón encendido, liberándolo de todo pecado. Se asocian a los serafines por su amor ardiente a Dios.
Un serafín aparece en la historia de San Francisco de Asís cuando él recibió el estigma (las heridas de la pasión de Cristo) en su cuerpo. San Francisco oró por la gracia de experimentar los dolores de la pasión de Cristo y por sentir el mismo amor que llevo Jesús a sacrificarse por nosotros. Entonces un serafín con seis alas de fuego bajo del cielo, pareciendo como un hombre clavado a una cruz. El imprimió el estigma en el cuerpo de San Francisco.

Por razón de esta experiencia y su amor ardiente a Dios, muchas veces se refiere a San Francisco como el santo seráfico y también se encuentra en el mundo parroquias e instituciones nombradas San Francisco Serafín.

martes, 8 de septiembre de 2009

¿Quienes son los santos Antonio de Egipto y Charbel Makhlouf?

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San Antonio del Desierto también es conocido como “Antonio Abad” o “Antonio de Egipto” y se celebra su fiesta el 17 de enero.

San Antonio tuvo una larga vida, viviendo desde el año 251 hasta el año 356. Nació en Koman, un distrito en el norte de Egipto. Pasó la mayor parte de su vida como ermitaño y en sus últimos años fundó una comunidad de ermitaños. Se le considera el fundador de monasticismo Cristiano y fue famoso por su sabiduría y santidad así como por sus ayunos y penitencias. Muchas personas buscaron sus consejos, incluyendo Constantino, el emperador romano.

San Charbel fue canonizado en 1977. Nació como José Makhlouf en 828. A los 23 años entró en un monasterio Maronita llamado Notre Dame (Nuestra Señora) de Mayfouk. Después de haber terminado sus estudios en el monasterio Kfifane de San Cipriano, fue ordenado en 1859.

Imitando la vida de los padres del desierto, pasó en completa soledad los últimos 23 años de su vida en la Ermita de los santos Pedro y Pablo cerca de d’Anya. Murió ahí en 1898.

Se conoce a Charbel por sus penitencias y vida muy austera. Según algunos libros de santos, a veces mientras oraba Charbel se levitaba.

Se dice que San Charbel tuvo el don de los milagros; después de su muerte se le atribuyeron muchos milagros.

Se ha llamado a Charbel el Segundo San Antonio del Desierto y el Perfume de Líbano. El Papa Pablo VI, hablando de él, dijo que era como una bóveda celestial o un arco iris en el cielo uniendo el oriente con el occidente.

martes, 1 de septiembre de 2009

¿Quién es San Pío?

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El Padre Pío fue bautizado como Francesco y su apellido era Forgione. Nació en 1887 de padres pobres que eran campesinos en la aldea de Pietralcina en la provincia de Foggia en el sur de Italia. A los 15 años entró en el orden de los Franciscanos Capuchinos y tomó el nombre religioso de Pío.

En 1910 Pío fue consagrado sacerdote. Fue llamado al servicio militar en la Primera Guerra Mundial pero casi inmediatamente se descubrió que el tenia tuberculosis y fue liberado del servicio.

En 1917 sus superiores los asignaron al convento de frailes de San Giovanni Rotondo. El 20 de septiembre de 1918 tuvo una visión de Jesús. Terminado la visión, el recibió las heridas de Jesús en sus manos y pies, como San Francisco de Asís antes que él.

Mientras que muy raramente dejaba el convento después de recibir el estigma, en los años siguientes autobuses llenos de personas llegaban para verlo. Muchas personas dijeron que había habido curaciones milagrosas, aun a larga distancia, y hablaron de haber visto o fueron visitados por el Padre Pío en sus dificultades.

Padre Pío pasaba diez horas al día en el confesional, y los penitentes dijeron que les
dijo cosas o hacia referencia a cosas sobre ellos que no se podía haber sabido por medios ordinarios o en el transcurso de acontecimientos ordinarios.

Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 2 de mayo de 1999 y fue nombrado santo
el 16 de junio del año 2002.

miércoles, 26 de agosto de 2009

¿Hay santos patrones para las victimas de rapto o abuso sexual?

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El sacerdote norteamericano Michael Freze publicó en un periódico católico nacional los nombres de algunos de los patrones de las victimas de rapto y de abuso físico.
El nombra a Santa Elodia entre los santos patrones de los que han sido abusados de niños. Ella era una santa del siglo nueve cuyo padrastro, un musulmán, la trató con mucha crueldad por razón del odio que sentía hacia la fe cristiana. En el siglo dieciséis, Germaine Cousin fue escondida por su padre y madrastra porque nació con una mano deformada. Ella estaba obligada a dormir en un establo y le dieron de comer las sobras de la mesa.

Algunas víctimas del abuso físico de sus esposos fueron Fabiola, la esposa de un noble romano, quien murió en 399, y Godelieve, que sufrió de hambre y fue golpeada por su suegra antes de que fuera asesinada en 1070 por orden de su esposo, Bertolf. Las víctimas del incesto y los que sufren por tener problemas mentales o emocionales pueden invocar a Santa Dympha, cuyo padre enfermo le cortó la cabeza porque quería casarse con ella después de que había muerto la mamá de ella. En 880, Santa Solanga fue asesinada por alguien que quería raptarla y del cual ella intentó huir.

Finalmente, hay María Goretti (imagen) que tenia 12 años, asesinada en la primera parte del siglo 20 por un vecino enloquecido mientras que se defendía de su agresor sexual. En 1950 el Papa Pío XII la proclamó santa y la presentó a los jóvenes del mundo como un modelo de la pureza.

martes, 18 de agosto de 2009

Lo hizo por su hijo

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¡Con cuánta facilidad se derrama por doquier el veneno de la difamación y calumnia! Y en muchas ocasiones sin fundamento o seguridad alguna.

Me contaron hace unos días la historia de un niño sincero y atrevido. Un buen día Oscar, en un arrebato de honestidad le dijo a su madre: "Mamá, eres hermosa...". La madre no pudo menos que enternecerse y sonreír dulcemente. Pero el hijo, pasados unos segundos, añadió: "pero tus manos son tan feas..."

Pocos días después Oscar conocería la historia de esas manos: Hace tiempo dormía profundamente un niño. De pronto se encendió el mosquitero de la cuna y las llamas amenazaron la vida del bebé. La empleada corrió despavorida, mas la madre heroica y decidida, dominó el fuego a manotazos, salvando de las llamas a su hijo. Y sus manos del color de armiño quedaron sin piedad carbonizadas. Cuando al final las vendas le quitaron, sus manos por el fuego deformadas le quedaron.

El pequeño escuchaba a su padre sin pestañear. Cuando terminó el relato, Oscar, con lágrimas en los ojos, corrió hacia su madre, y le dijo entre sollozos: "No hay manos cual las tuyas en el mundo, madre".

¿Cuántas historias semejantes permanecen ocultas? Sin embargo nunca faltarán niños o adultos atrevidos, sin pelos en la lengua. Por ello cada día leemos o escuchamos comentarios y críticas de todos los gustos y colores. Detestamos las manos feas, o el comportamiento de fulanito o menganita.

Oscar nunca más se quejará antes de conocer los motivos de tal o cual acontecimiento. Esta pequeña historia podría enseñarnos a desterrar de nuestra vida el famoso: piensa mal y acertarás.

¡Con cuánta facilidad se derrama por doquier el veneno de la difamación y calumnia! Y en muchas ocasiones sin fundamento o seguridad alguna. Después llegan los lloriqueos, las quejas y excusas: yo pensaba, había leído, me parecía que.... Pero ya es tarde. El veneno mortal de la crítica ha corroído y destruido la fama del prójimo. Todos le apuntan con el dedo. Le cierran el paso o le desprecian.

Ojalá se agradeciera y premiara con más frecuencia a tantos y tantos héroes desconocidos como la madre de Oscar. La historia suele dejar en el tintero a estos héroes. ¡Cuántas sorpresas nos llevaríamos! Se descubrirían las hazañas y méritos de muchas personas que han sido blanco continuo de nuestras críticas.

Te encontrarías en el índice de ese libro: mamás que se desviven por sus hijos por puro amor desinteresado, sin recibir nada a cambio; políticos, soldados, misioneros, amigos y enemigos. Algún día no muy lejano todos ellos recibirán su recompensa. / Clemente González . Es.Catholic.Net

Santa Rita no mató a sus hijos

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Según la biografía de Santa Rita escrita en La Vida de los Santos de Butler los padres de Santa Rita la casaron cuando era muy joven con un hombre brutal y libertino, de un temperamento violento. Rita tuvo dos hijos con él quienes, desafortunadamente, imitaron su ejemplo y no el de ella. Después de 18 años de casados su esposo tuvo un tipo de conversión. Poco después él fue llevado a casa y entregado muerto a Rita.

La historia cuenta que su cuerpo estaba cubierto de heridas----lo que implicaba que había sido asesinado.

Sus hijos juraron que vengarían la muerte de su padre. Santa Rita, tomando en cuenta únicamente los mejores intereses de sus hijos, oró que ellos murieran en vez de cometer el pecado gravísimo de matar a otro ser humano y así perder sus almas. Los hijos de Rita se enfermaron seriamente. Ella los cuido en su enfermedad y parece ser que logró que ellos perdonarán a su enemigo y también le pidieran el perdón a Dios.

Este relato difiere substancialmente del cuento de que ella mató a sus hijos. Manifiesta que la gran preocupación de Rita por la salvación espiritual de los hijos era superior a su deseo de que continuaran con vida física en este mundo.

Casi todas las biografías de los santos relatarán el resto de la historia de Rita-----como ella entró en el convento en Cascia después de que la habían rechazado varias veces porque había estado casada, como ella había practicado severas penitencias y era devota a los sufrimientos de Cristo.

Pero, ¿puede una asesina llegar a ser santa? Un asesino, como cualquier otro pecador, puede experimentar una conversión y cambiar tan radicalmente su vida que puede alcanzar un grado muy alto de santidad.

Si deseas decir que San Pablo era un asesino o no, él era un cómplice en la muerte de San Esteban. Pero Pablo (que en ese momento se llamaba Saulo) tuvo una conversión y llegó a ser uno de los más grandes santos de la Iglesia.

Es interesante notar que hay otros hombres quienes, mientras eran paganos, mataron para adquirir o mantener el poder y que experimentaron una conversión a la fe cristiana y llegaron a ser santos; por ejemplo, Salomón de Britania y Vladimiro de Kiev.

¡La gracia de Dios puede realizar grandes cosas en las personas que abren su corazón a el!

miércoles, 12 de agosto de 2009

¿Qué significa “la espina en su carne” según San Pablo?

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Ninguno sabe con seguridad que significa lo que dijo San Pablo cuando habló de la espina en su carne. Algunos han especulado que él hablaba de las tentaciones de la carne. Pero, Tomás O’Curraoin, en Un Nuevo Comentario De La Sagrada Escritura, dice que este seguramente no era el caso. El sugiere que era una dolencia crónica y humillante con ataques agudos, así como la malaria.

Otro autor escribe que ciertamente San Pablo no hablaba de una enfermedad. Dice que algunos dicen que la espina de San Pablo es la persecución de los que anteriormente compartían su misma religión. En el Nuevo Comentario Bíblico de San Jerónimo un estudioso por nombre Murphy O’Connor comenta que muchos interpretan esta frase diciendo que se refiere a una indisposición psíquica o física que, en la tradición judía, hubiera sido causada por Satanás o un demonio.

Sin embargo, este último autor inmediatamente comenta que en realidad el pasaje sugiere una fuente externa y personal de aflicción. El escribe que en el Antiguo Testamento ‘espinas’ significa ‘enemigos’. Por eso la espina en la carne de San Pablo hubiera podido ser la hostilidad que San Pablo encontró en sus propias comunidades.

miércoles, 5 de agosto de 2009

¿Qué quería dar a entender San Pablo cuando dijo, “No hago el bien que quiero”?

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En su Carta a los Romanos, San Pablo dice, “El querer está a mi alcance, el hacer el bien, no. De hecho no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero” (7:18-19). San Pablo está describiendo su propia experiencia y la experiencia de todos nosotros.

Muchas veces reconocemos y aspiramos a lo que es bueno y hermoso, lo que complace a Dios. Sin embargo, mientras que sentimos la atracción a lo que es bueno, algo diferente nos atrae alejándonos de lo que es bueno, y de hecho hacemos el mal que no queremos hacer.

Se puede decir que hay algo de luz y oscuridad en cada uno de nosotros. San Pablo habla de estos elementos que luchan el uno contra el otro como el espíritu y la carne.

Deseamos hacer el bien pero a veces fallamos en hacerlo. Aborrecemos el mal y, sin embargo, estamos atraído a el y caemos-pecamos. Nosotros necesitamos la gracia de Dios para hacer el bien, para vivir según la ley de Dios, para perseverar.

martes, 28 de julio de 2009

Quiénes fueron los ladrones que crucificaron con Jesús

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El evangelio según San Lucas (23:33-43) nos cuenta que Jesús fue crucificado entre dos ladrones. San Lucas no nos da el nombre de ninguno de los dos. Sin embargo, tres diferentes colecciones de las vidas de los santos dan a ellos los nombres de Dimas, tradicionalmente considerado como ‘el buen ladrón’, y Gestas, el ladrón que no se arrepintió.

Estas colecciones de las vidas de los santos utilizan como fuente de esta información un evangelio de la infancia de Jesús de lengua Arábica. Este libro era muy popular durante la Edad Media. Contiene una leyenda o mito que dice que la Sagrada Familia fue asaltada por bandidos mientras que huían a Egipto.

De acuerdo con su carácter Dimas pagó a Gestas 40 dracmas para dejar ilesa a la Sagrada Familia. En ese momento el Niño Jesús predijo que los dos serian crucificados con El en Jerusalén y que El llevaría a Dimas con El al paraíso.

miércoles, 22 de julio de 2009

¿Quién es el Anticristo?

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En su Diccionario de la Biblia el Padre John McKenzie dice, “La figura del Anticristo ha sido interpretado de muchas maneras. Pero, hay buenas razones para dudar de la opinión que ha circulado por muchos años que el Anticristo significa una verdadera figura histórica. En el libro del Apocalipsis (Revelación) la conexión de la bestia con Roma es demasiado cercano para ser algo diferente que el poder perseguidor imperial; y no hay una mejor explicación de la cifra 666 que la que dice que es la suma del valor numérico de las letras en hebreo del nombre de Cesar Nerón (KSR NRWN), el emperador (A.D. 54-68) que fue el primero en matar a los cristianos.”

McKenzie también dice que en relación con la dos primeras cartas de San Juan hay muchos Anticristos, y que el Anticristo es la personificación de los poderes del mal ocasionalmente enfocado en un individuo que rechaza a Cristo. Por eso, en este sentido, el Anticristo aparece muchas veces.

Muchos estudiosos bíblicos comparten esta misma opinión.

miércoles, 15 de julio de 2009

¿Cuál fue el pecado de Sodoma?

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Sea lo que fuera el sentido original detrás de las palabras sodomía y sodomita, no existe ninguna o casi nada de duda sobre lo que el autor del libro de Génesis tenía en mente cuando habló del pecado de Sodoma.

Paulina Viviano, una experta bíblica que escribió el comentario sobre Génesis en una serie de comentarios sobre los libros de la Biblia, dice,

“No existe duda sobre lo que el Yavista creía que ese mal fuera. Es la razón por la cual existe la palabra sodomía en todos los idiomas modernos.”

Una anotación a este texto en la Nueva Biblia Americana, dice: La tradición Israelita era unánime en decir asignar la destrucción de Sodoma y Gomorra a la perversidad de estas ciudades, pero la tradición está en desacuerdo tocante la naturaleza de esta perversidad. Según el escrito del Yavista el pecado de Sodoma era la homosexualidad [el comportamiento sexual] (Génesis 19:4-5) que, por eso, se conoce también como sodomía; pero según Isaías (1:9-10; 3:9) fue la falta de justicia social; Ezequiel (16:46-51) lo describe como una desatención a los pobres, mientras que Jeremiah (23:14) lo vio como una inmoralidad general.

Parece obvio que Sodoma era culpable de muchos pecados y que se veía como un sumidero de vicios. Una parte del horror del acto de los Sodomitas es la inhospitalidad que lo respalda. Este abuso de viajeros y desconocidos era un crimen. La obligación de hospitalidad explica pero no justifica la acción de Lot de ofrecer a la muchedumbre a sus hijas en vez de sus visitantes, una vez que estaban bajo su techo Lot era tenia la responsabilidad de proteger a sus huéspedes.

Finalmente, sabemos lo que los israelitas pensaban del compartimiento sexual del libro de Levítico 20:13, “Si un hombre se acuesta con un varón, como se acuesta con una mujer, ambos han cometido una infamia; los dos morirán y serán responsables de su muerte.”

La Iglesia Católica enseña que la orientación sexual en sí no es pecado, pero los actos homosexuales son pecaminosos.

miércoles, 8 de julio de 2009

¿Cómo debemos entender a Jesús cuando dijo, ‘los pecados contra el Espíritu Santo no se perdonarán’?

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Como William May nota en el Nuevo Diccionario de Teología, por mucho tiempo los teólogos han intentado definir lo que las Sagradas Escrituras quieren comunicar al hablar de “los pecados contra el Espíritu Santo” o “el pecado imperdonable.” Estos expertos hablan de la dureza de corazón, la presunción, la desconfianza, el rechazo de verdades conocidas, la envidia de la gracia que otros han recibido o la impenitencia final.

En la mayoría de los casos, cuando se habla del pecado que lleva a la muerte o los pecados contra el Espíritu, hay de una u otra forma un rechazo de la gracia de Dios.

El pecado es imperdonable porque el pecador simplemente no se arrepiente. El pecador está firmemente en un estado de enajenamiento de Dios y no desea el perdón o no busca la reconciliación.

martes, 30 de junio de 2009

¿Cómo podemos cumplir con los mandamientos de amar a Dios y al prójimo?

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Acerca del amor a Dios, en la Ultima Cena Jesús dice a sus discípulos, “Si ustedes me aman, guardarán mis mandamientos”

(Juan 14:15), y, “Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor” (Juan 15:9-10).

Tocante el amor al prójimo, en la Ultima Cena Jesús dice a sus discípulos, “Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado. No hay amor mas grande que dar la vida por sus amigos” (Juan 15:12-13).

Jesús es el ejemplo viviente de lo que significa el amar a Dios y al prójimo.

Jesús practica lo que predica cuando muestra su compasión a los que están sufriendo y a los están tristes, cuando perdona a los pecadores---aun a los que lo clavaron al madero. Veremos su amor a Dios en su fidelidad en seguir la voluntad del Padre. El manifiesta ese amor suyo en dar su propia vida por la salvación del mundo.

En las parábolas Jesús explica el significado del amor al prójimo, particularmente en la parábola del Buen Samaritano en el décimo capitulo de Lucas y en la parábola del Hijo Prodigo en el décimo-quinto capitulo del mismo evangelio.

Jesús también explica el sentido del amor en su descripción del Ultimo Juicio en Mateo 25:31-46. Dice a sus discípulos que cuando dan de comer a los hambrientos, dan de beber a los sedientos, visten con ropa al vestido en trapos, visitan al enfermo y a los encarcelados, ellos hacen estas cosas a El y encontraran las puertas del cielo abiertas para ellos. Cuando no asistan al hambriento, al que está sin ropa, al enfermo y al encarcelado, ellos no muestran amor a El y serán condenados por su falta de amor.

Para entender mejor lo que significa el amor, uno puede leer la descripción de la manera en la cual la primera comunidad cristiana de Jerusalén vivía en los Hechos de los Apóstoles (4:32-37). También podemos reflexionar profundamente sobre lo que San Juan escribe en su primera carta (1 Juan 3:32-37) acerca de la prueba del amor. Finalmente, cuando San Santiago escribe que se debe tratar al pobre y al mal vestido como uno trata a los ricos y bien vestidos, y de la necesidad de hacer buenas obras en el contexto de la fe, nosotros podemos sustituir la palabra ‘amor’. Sus palabras se encuentran en su carta (Santiago 2:15-17).

martes, 23 de junio de 2009

¿Sería posible nunca cometer un pecado?

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El deseo de vivir una vida sin pecado es el punto de partida para vivir en la gracia de Dios y para llegar a ser santo. El ejemplo de muchos santos del pasado y de personas muy santas que hoy en día nos rodean demuestra que con la oración y el deseo podemos tener éxito en la lucha de alcanzar la santidad y evitar todo pecado grave.

Sin embargo nosotros sabemos por los santos que es difícil alcanzar la santidad. San Pablo hace referencia a nuestra tendencia a pecar y se identifica con nosotros tocante la tensión que sentimos entre lo que él llama el Espíritu y la carne. En su carta a los Gálatas 5:16-17 él escribe, “Caminen según el espíritu y así no realizaran los deseos de la carne. Pues los deseos de la carne se oponen al espíritu y los deseos del espíritu se oponen a la carne. Los dos se contraponen, de suerte que ustedes no pueden obrar como quisieran.”

San Francisco de Asís siempre estuvo consciente de su propia debilidad y amonestaba a sus admiradores que nunca deberían alabarlo porque siempre había la posibilidad que pudiera fracasar gravemente. En una ocasión estuvo tan fuertemente tentado contra la castidad que se tiró en un rosal y se rodó en las espinas para superar la tentación.

En La Vida Espiritual el autor Adolphe Tanquery nos recuerda que los santos también cometieron pecados veniales cuando se descuidaron y permitieron que momentáneamente fueran traicionados por la falta de pensamiento o la debilidad de su voluntad. El no perdona tales faltas y dice que, como todos los pecados, uno debe arrepentirse de ellos. Al fin y al cabo él simplemente reconoce la condición humana.

Siendo que hemos sido afectados por el pecado original, San Santiago nos recuerda que “todos nosotros cometemos faltas” (Santiago 3:2). El Concilio de Trento declaró que aun la persona justa sin el privilegio de una gracia especial encontrará que es moralmente imposible evitar todo pecado venial a lo largo de toda su vida.

No deberíamos desanimarnos, perder la esperanza ni abandonar la lucha contra la tentación. Se puede alcanzar un grado alto de santidad o perfección si somos fieles a la gracia de Dios. Por razón de nuestra tendencia hacia el pecado, debemos orar y practicar la abnegación y mortificación. Tenemos que frecuentar los sacramentos de la confesión y la Eucaristía.

El Padre Tanquerey sugiere que también hagamos cada día un examen de consciencia -viendo los pecados o faltas que hemos cometido y preguntándonos cómo y por qué hemos caído. Después de descubrir las circunstancias y las razones por las cuales hemos pecado, podemos hacer planes para evitar las ocasiones y situaciones que nos llevan a pecar. Entonces, siendo fiel a la oración y a vivir arrepentido, podemos alejarnos de los hábitos que nos llevan al pecado y que obstaculizan el crecimiento en nuestro amor a Dios y a la verdadera santidad.

Dios nunca llega a pensar que alguien es irremediable, y nosotros no debemos nunca perder confianza en nosotros mismos.

martes, 16 de junio de 2009

Cuidar el corazón sirve para amar

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Cuidar el corazón es una aventura apasionante y que vale la pena ser vivida a full, sin ninguna clase de regateos. La reflexión pertenece a la licenciada Florencia Beltrán (ACI Prensa)

Según la Real Academia Española, el corazón es un “órgano de naturaleza muscular, común a todos los vertebrados y a muchos invertebrados, que actúa como impulsor de la sangre y que en el hombre está situado en la cavidad torácica”.

Pero no lo podemos circunscribir bajo la sola perspectiva de un simple órgano, puesto que la piedra angular radica en que por medio de él podemos amar tanto a Dios, como a nuestros padres, a nuestro esposo/a o a nuestro novio/a, a nuestros amigos, etc. Con un mismo corazón sin compartimentos amamos, nos entregamos por completo sin reserva alguna, como también, aceptamos al otro.

Pero este corazón para poder amar de verdad, entregarse y aceptar al otro, teniendo en cuenta su dignidad humana, necesita ser cuidado como el mayor tesoro que tenemos en nuestras manos y por lo cual, no lo podemos malgastar, desperdiciar, quitar el valor que realmente tiene, dejar que no lo respeten como lo que realmente es.

El cuidar el corazón es todo un reto, un desafío, y por tanto, no implica algo fácil, pero sí algo que vale la pena, algo por el cual jugarse y luchar en serio aunque cueste, puesto que el premio es mucho más que la copa que se entrega en los campeonatos mundiales de fútbol. El premio del que hablamos no es algo externo, sino que éste involucra a toda la persona, y en pocas palabras, encierra nada menos que su felicidad.

¿Cómo cuidar el corazóno?

Quizás lo primero que tenemos que tener en cuenta, es no olvidar que es un tesoro que Dios nos dio para amar y por tanto, si no le damos el uso para el cual fue creado esto puede conducir a la falta de sentido de la vida, al desamor, a la angustia, a la depresión, etc.

Asimismo, es conveniente no andar en la vida caminando por la cuerda floja, es decir, es fundamental evitar, tomar distancia de las situaciones que nos conduzcan a descuidar el valor tan preciado. De acuerdo a ello, podemos citar el cuidar la vista cuando vamos por la calle, el mirar televisión y revistas, ya que todo ésto favorece a que se evite una avalancha de imágenes que a la larga las vamos aceptando como buenas, normales, en pocas palabras, vamos perdiendo sensibilidad a las cosas tal como sucede con la violencia que vemos a diario en la televisión.

Aquí, al considerar el porqué no tenerlas podemos resaltar que en estas circunstancias puede primar el placer sexual, la curiosidad, el “feeling” momentáneo, la atracción física, entre otras cosas, y por tanto, puede convertirse en un mero ejercicio físico entre animalitos que no supera el plano individual y por tanto, no conduce a una verdadera entrega y mutua unión. A su vez, las relaciones prematrimoniales no promueven a que se profundice en el conocimiento de la persona en sí misma, en unas palabras, a que los novios conozcan la riqueza incalculable e irrepetible que encierra toda la persona, aquello que la hace singular, diferente, única y por tanto, lo que no pasa con el tiempo, sino lo que permanece a través de los años.

Es de persona madura, audaz y fuerte ir contra corriente, contra los propios impulsos y deseos, al enfrentarse a la persona a quien se quiere y decirle que se prefiere esperar hasta contraer matrimonio puesto que ésto los va a ayudar a ambos a conocerse mejor a sí mismos, y por tanto, a saber a quien se está entregando para toda la vida en el momento del consentimiento matrimonial.

Como todos somos de carne y hueso, y tenemos los pies de barro podemos meter la pata hasta el fondo, no obstante, siempre tenemos la oportunidad de levantarnos, teniendo en cuenta que Dios nos quiere tanto y por ello podemos acercarnos a Él una y otra vez por medio de la confesión y de esta forma volver a empezar.

Esto no significa que si se lleva a cabo un muy buen noviazgo se tiene ya asegurado de antemano el matrimonio y la familia, puesto que ambos, al igual que los mencionados patrimonios históricos, se construyen ladrillo a ladrillo, y se pueden cometer errores en la construcción, incluso muy graves, pero siempre se está a tiempo de volver a empezar y comenzar así la reconstrucción.

Además, uno al verlas luego de haber transcurrido cierto tiempo desde su construcción, puede pasar inadvertido todos los avatares que pasaron los arquitectos en su labor, lo mismo sucede con el noviazgo, el matrimonio y la familia, pero con la gran diferencia de que en éste caso es nada menos que la persona la que está involucrada por entero.

martes, 9 de junio de 2009

¿Cuál es el origen de los siete pecados capitales?

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Los siete pecados capitales son la soberbia, la envidia, la ira, la pereza, la avaricia, la gula y la lujuria. Estos pecados son inclinaciones que, si se dejan desarrollarse libremente, ocasionan muchos pecados.


Se llaman pecados capitales porque son los manantiales de los cuales otros pecados fluyen. Según algunos historiadores los siete pecados capitales originaron en el movimiento monástico de Europa Oriental. Juan Cassiano de Marsellés, quien murió en 435, introdujo las reglas del monasticismo oriental al Occidente, incluyendo la noción de ocho pecados mortíferos o capitales. Estos pecados no son idénticos con la lista que se usa hoy en día.

La lista presentada por Cassiano fue modificada por el Papa Gregorio el Grande en el siglo seis. Es esta lista la que usamos hoy en día. El Papa Gregorio definió los pecados mortíferos de tal modo que se pueden ver presentes en la vida ordinaria y no únicamente como tentaciones que los que viven en monasterios deben resistir.

Un autor nota que en Inglaterra se obligaba a los sacerdotes a predicar sobre los siete pecados capitales cuatro veces en el año. En el famoso libro que dio a luz el ingles moderno, Los Cuentos de Canterbury, un predicador está hablando de los siete pecados mortíferos a los peregrinos que lo están acompañando, invitándoles a considerar la extravagancia de su vestido, la riqueza de su comida, la formación de sus hijos, la codicia de los terra tenientes, la falsedad de los comerciantes y la difamación de los murmuradores.

martes, 2 de junio de 2009

¿Cómo podemos amar libremente a Dios cuando se nos manda hacerlo?

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Preguntarnos por qué nos ordenan amar a Dios es como preguntar a Isaac  Newton por qué proclamó la ley de la gravedad.  

      Existe la ley de la gravedad porque es parte de la naturaleza de nuestro universo y de la creación. Si Newton nunca hubiera descubierto y proclamado la ley de la gravedad, todavía sería cierto que existe una atracción entre la tierra y los cuerpos cerca su superficie. Es así que Dios ha hecho las cosas. 

      Que Jesús o el escritor del libro del Deuteronomio aun que hayan proclamado o no que tenemos que amar a Dios y a nuestro prójimo, queda cierto que existimos para amar a Dios y los unos a los otros.

      En los catecismos viejos se preguntaba, “¿Por qué me creó Dios?” La respuesta era, “Dios me creó para conocerlo, amarlo, servirlo, y para estar feliz con El en el cielo.”

      Nosotros solo podemos alcanzar la felicidad si realizamos nuestro fin en la vida, si alcanzamos el objetivo por el cual fuimos creados. Estamos creados para amar y glorificar a Dios. Solamente por la unión con Dios en el amor podremos alcanzar la felicidad y realizarnos por completo. Al alejarnos de Dios con el pecado, al despreciar o al faltar el amor nos lleva a estar emocionalmente hechos pedazos. Dios es Amor: estar separado de Dios es agonía. 

      Debemos pensar de los dos gran mandamientos---de hecho, de todos los mandamientos---no tanto como leyes en el sentido legal sino como declaraciones de principios o líneas-guías. Así, para estar feliz y entrar en el júbilo del reino de Dios, tenemos que amar a Dios y a las otras personas. Para ser fiel al fin por el cual fuimos creados y obrar en la manera por la cual fuimos hechos, tenemos que vivir y actuar en el amor a Dios y los unos a los otros. 

      El hecho de que Dios proclama estas leyes nos facilita entender quienes somos, por qué estamos aquí y cómo debemos vivir para alcanzar la felicidad eterna. Es el modo de declarar sencillamente lo que ya uno percibe cuando dice, “Me parece que una persona sentiría por naturaleza la atracción hacia Dios.” Así es. Es una verdad: nosotros tenemos la capacidad de resistirnos, de dar la espalda a Dios, y eso solo puede significar que al final nos espera el dolor, la agonía y la soledad.                  

miércoles, 27 de mayo de 2009

¿Cómo podemos ser felices en el Cielo sin las cosas que nos hacen felices en la Tierra?

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Desde hace muchos años muchos han imaginado el cielo como un lugar donde todos, empezando con Dios y los ángeles hasta los santos, se vestían de blanco como si estuvieran gozando de una comida divina en un día de campo. Hoy en día, todos sabemos que esa imagen era una fantasía; todos estamos seguros que el cielo no es un día de campo con alimentos divinos.

El problema que tenemos es que nuestro conocimiento real acerca del cielo es teórico. Sabemos que el cielo es una vida que nos llena por completo de una gran alegría y una felicidad sin fin. Sin embargo, no tenemos el modo para describir eso porque va más allá de nuestras experiencias actuales.

En los evangelios Jesús compara el cielo con un banquete de bodas. Lo hace porque los banquetes y las bodas son ocasiones de un gran gozo y alegría. Sin embargo, somos pocos que tomamos esas descripciones tan literalmente que nos preocupamos de la carne o los vegetales o el vino que se servirá.

Sin duda encontraremos y conoceremos nuestros amigos en el cielo. Si el Cuerpo Místico, la comunión de los santos y la familia de Dios significan algo, podemos estar seguros que gozaremos y encontraremos la felicidad en nuestras relaciones de una manera más elevada que en esta tierra.

Los placeres de los que gozamos aquí en la tierra, como tocar la guitarra o piano, pueden parecer muy importantes ahora pero probablemente no tendrán la misma importancia en la eternidad. Sin embargo, todo lo que se necesita para nuestra felicidad, de una u otra manera, Dios lo proveerá.

El cielo, la vida después de la muerte, es un tipo diferente de vida y existencia. El gozo principal de la vida con Dios está en amar a Dios y ser amado por Dios: la felicidad que llega de las esperanzas realizadas. Ya deja de imaginar que la vida después de la muerte y el cielo son simplemente una continuación de la vida que ahora tenemos pero más allá de las nubes o de otro planeta.

miércoles, 20 de mayo de 2009

¿Realmente podemos llegar a ser plenamente humanos como Dios desea?

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Ello requiere que respondamos positivamente a la llamada moral de amar a otros y cultivar las virtudes. Existen seis capacidades que nos permiten llegar a ser todo lo que Dios desea de nosotros.  

Se puede decir que existen personas que tienen un buen carácter moral o que están desarrollando tal carácter. Estas son las personas plenamente humanas. Son las personas que han realizado todo lo que pueden para ser plenamente seres humanos morales. Tal vez tenemos una dificultad cuando hablamos de ser ‘plenamente humanos’. Ser ‘plenamente humano’ fue lo que buscaba Pinocho cuando buscaba ser en la realidad un verdadero niño.  

Podemos decir que Clara Barton quien fundó la Cruz Roja era mucho más humana que Adolfo Hitler quien mató a 6,000,000 de judíos y tal vez hasta 400,000 personas acusadas de ser homosexuales. 

Nos damos cuenta que a veces describimos a las personas cuyo carácter no nos parece bueno como personas inhumanas o aún monstruosas. Tocante a las personas que juzgamos buenas nos referimos a ellas como muy humanas, indicando así que han desarrollado su potencial para ser plenamente humanas. 

      En este sentido podemos decir el ser humano para alcanzar a ser una persona moral, virtuosa significa darnos la tarea de llegar a ser genuinamente humanos. Todo lo que he escrito hasta ahorita no significa que las personas de mal carácter han perdido el derecho de ser tratadas como personas con derechos y pretensiones morales. 

El hecho esencial es que tenemos que trabajar para que seamos más y más humanos. Cuando alcanzamos este objetivo debemos seguir nutriéndolo y desarrollándolo. 

      Para ser PLENAMENTE HUMANO o BUENO  requiere que respondamos positivamente a la llamada moral de amar a otros y cultivar las virtudes. Nosotros tenemos seis capacidades que nos permiten llegar a ser todo lo que Dios desea de nosotros. Tenemos que manejar estas capacidades bien. 

Nosotros los seres humanos tenemos la capacidad de ser libres.  Tenemos la libertad de elegir lo que haremos y lo que no haremos; la libertad de cambiar; la libertad de ser una buena persona. 

Tenemos la capacidad de ser inteligentes, es decir, de usar bien nuestra inteligencia, poniéndola al servicio de la bondad. Tenemos la capacidad de ser responsables. La persona responsable es aquella que reconoce lo que dice, hace u omite. Implica la ‘integridad’. Es decir, la capacidad de vivir según una visión coherente que nos permite hacer lo que hemos prometido y ser la persona que decimos ser. 

Nosotros también tenemos la capacidad de abrirnos (desarrollarnos, crecer) por medio de las varias etapas y crisis de nuestra vida. Para abrirnos tenemos que tomar riesgos más y más grandes y enfrentar desafíos más y más profundos. Tenemos también la capacidad de ser sociales. Podemos amar la soledad pero necesitamos una comunidad para descubrir y llegar a realizar nuestro potencial como personas. Finalmente, tenemos la capacidad de ser espirituales. Llega el momento cuando no estamos satisfechos con lo que tenemos o hemos realizado. Buscamos respuestas a las preguntas fundamentales de la vida. San Agustín dice que en estos momentos tenemos “un hambre santo”, que estamos buscando el camino que nos lleve a unirnos con Dios. 

Los teólogos cristianos mayormente dicen que esta capacidad para vivir una vida espiritual está enriquecida principalmente por las prácticas de las virtudes y especialmente el amor. Con la buena práctica de estas seis capacidades alcanzamos nuestra plenitud como seres humanos.  

martes, 12 de mayo de 2009

¿Qué debemos tomar en cuenta para saber si algo es moral o inmoral?

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Las comunidades en las cuales vivimos, que soportamos o que construirnos pueden dañarnos o ayudarnos. 

      La moralidad se preocupa en buscar respuestas a tres preguntas: “¿Cómo debemos ser?” “¿Cómo debemos actuar? ¿Qué tipo de comunidad debemos construir?” Por esta razón la moralidad mayormente habla de tres cosas: nuestro carácter, las acciones que elegimos hacer y nuestras comunidades.

      Todos sentimos que estamos llamados a ser personas buenas y esto significa que la moralidad se preocupa de nuestro carácter. Nuestro carácter es la configuración específica de nuestros hábitos, sentimientos, actitudes y creencias. Nuestro carácter permite cambios y crecimiento; es lo que ocurre cuando hacemos decisiones o elegimos acciones para realizar. Sin embargo, esas elecciones y actos nuestros pueden también hacer mas profundos los hábitos y tendencias que ya son parte de nosotros. 

      Tocante nuestras acciones muchas veces sentimos un jalon para hacer lo “justo”, para ayudar a otros, para llegar a ser una buena persona. Por eso, la moralidad describe acciones como correctas o equivocadas. Lo que elegimos hacer, decir, pensar, sentir y omitir son importantes porque abren una ventana que permite ver que tipo de persona uno es. Además, nuestros actos contribuyen a la formación de nuestro carácter actual o el que estamos llegando a tener. 

Finalmente, nuestras acciones impactan con bien o con mal todo lo que nos rodea, es decir, nosotros mismos, nuestros vecinos y el mundo. 

      Acerca del tercer punto de mayor interés para la moralidad podemos inicialmente decir que las comunidades son agrupaciones/asociaciones de personas que tienen un modo establecido de comportamiento. Son los tipos de comunidades en las cuales hemos crecido, vivido y edificado con otras personas. Es importante ver la dimensión moral de las comunidades por varias razones. 

Primero, porque somos seres sociales por naturaleza y necesitamos de las comunidades no solamente para sobrevivir sino también para realizarnos plenamente como seres humanos. 

Segundo, porque las comunidades en las cuales vivimos, que soportamos o que construirnos pueden dañarnos o ayudarnos. 

Tercero, porque cada comunidad tiene su propio carácter, el cual puede ser bueno o malo y que puede ser visto en sus costumbres, en las reglas que gobiernan modos aceptables de actuar y en los roles que desarrolla. Finalmente, porque las acciones que toma una comunidad como comunidad impactan fuertemente a otros.

martes, 5 de mayo de 2009

La belleza del cristianismo es posible

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Ninguna tristeza y ningún dolor o contrariedad tendrán la fuerza suficiente para quitarnos esta certeza: Jesucristo vive y con El todo es nuevo.

En los Evangelios queda claro que ni los apósteles ni los demás discípulos del Señor esperaban la resurrección. De ahí la sorpresa de María Magdalena, que piensa que se han llevado el cadáver de Jesucristo. Sin embargo, todos ellos acabaron creyendo. Al meditar los textos de los Evangelios sobre la resurrección de Jesucristo, uno se da cuenta de que la sorpresa inicial y la fe posterior coinciden con unos corazones que amaban intensamente al Señor.

La muerte en la cruz era un hecho irrefutable y vergonzoso, pero nunca dejaron de anunciarla. Sabían lo que había sucedido en la cima del Gólgota y conocían el lugar de la sepultura, pero eso no les impidió conocer la resurrección y creer en ella.

A muchos siglos de distancia y habiendo celebrado muchas veces esta solemnidad se siente cierta añoranza por experimentar la misma emoción que los primeros testigos de la resurrección.

La Iglesia enriquece su culto para darle el máximo esplendor (bendición del fuego, del agua, renovación de las promesas bautismales por los creyentes…) e intenta captar el resplandor de aquella noche gloriosa. El hecho de la resurrección, la afirmación de que Jesucristo vive, ilumina todo lo que ha sucedido hasta entonces y también ha de transfigurar con su luz toda nuestra existencia.

María Magdalena, Pedro, Juan y los demás apóstoles cambiaron su percepción de las cosas porque se encontraron con el Señor resucitado. Eso también se nos ha dado a nosotros, aunque de otra manera. Jesucristo nos ha comunicado su vida. San Pedro se refiere a ello indicando que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados. Ese perdón nos llega por el bautismo, que supone incorporarse a la muerte de Jesucristo. Hay que abandonarse en el Señor, que nos sorprende entregándonos “una identidad nueva”, como dice el Papa Benedicto XVI.

San Pablo se refiere a ello al escribir a los Colosenses: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de arriba, aunque señala, que nuestra vida esta con Cristo escondida en Dios. El Apóstol no solo afirma que Jesucristo ha resucitado, sino que también dice que lo hemos hecho nosotros (por el bautismo). La vida del Resucitado nos ha cambiado al hacernos hijos de Dios. La alegría del Domingo de Resurrección nos invita también a volver sobre esa identidad nueva que hemos recibido. La aspersión del agua que se realiza durante la liturgia de la Pascua es especialmente significativa: somos sepultados con Cristo y resucitados con El.

Dice el Evangelio según San Juan que los Apóstoles comprendieron las Escrituras cuando reconocieron la resurrección del Señor. Ahí se nos indica también que toda la verdad del Evangelio, que a veces nos cuesta aceptar en la teoría o la práctica, adquiere su verdadera fisonomía a la luz de la resurrección. La tumba esta vacía y Jesucristo vive verdaderamente y es contemporáneo nuestro.

Por eso, la belleza del cristianismo, que muchos contemplan con tristeza porque piensan irrealizable, es posible. Lo canta la Iglesia en el día de Pascuas en que se nos hace manifiesto que ninguna tristeza y ningún dolor o contrariedad tendrán la fuerza suficiente para quitarnos esta certeza: Jesucristo vive y con El todo es nuevo.

(Sacado de un articulo de David Amado Fernández en Magnificat)

martes, 28 de abril de 2009

Qué es la sociedad San Pío X, de Le Febvre

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La historia y la identidad de la Sociedad de San Pío X están muy involucradas con la del arzobispo Marcel Le Febvre. Le Febvre era un arzobispo francés que no aceptó mucho de las conclusiones y pensamientos del Segundo Concilio Vaticano. Rechazó los cambios en la Misa, insistiendo que se retuviera la liturgia de la Eucaristía así como se había decidido en el Concilio de Trento y el Misal (el libro de la Misa) que habían sido aprobados por el Papa Pío V en 1570.   

      Le Febvre  fundó un grupo de seguidores  llamado la Sociedad de San Pío X sin la aprobación papal. Eventualmente fue suspendido por el Papa Pablo VI porque ordenó sacerdotes cuando estaba prohibido hacerlo. Mas tarde fue excomunicado por el Papa Juan Pablo II por haber ordenado obispos que eran sacerdotes de la Sociedad de San Pío X

 sin permiso papal. Muchos de los miembros de la Sociedad de San Pío X siguieron a Le Febvre en la cisma (la separación de la Iglesia encabezada por los Papas).

      Sus miembros se han quedado fuera de la autoridad de la Santa Sede aunque Le Febvre murió en 1991, y ellos todavía rechazan los cambios hechos por el Vaticano II y celebran la Misa en latín y según el Misal de Pío V.

      La sociedad recibió su nombre de San Pío X porque Pío X, al inicio del siglo 20, se puso en contra del “modernismo” en la Iglesia. Le Febvre veía a si mismo y a sus seguidores como el grupo que luchaba contra un nuevo tipo del “modernismo”.

      En 1988 un grupo de la Sociedad de San Pío X que no quiso seguir a

Le Febvre en la cisma formó la Fraternidad de San Pedro. En comunión con la Iglesia sus sacerdotes celebran la Eucaristía según el viejo rito Tridentino.  

martes, 21 de abril de 2009

¿Qué son las “Sociedades por las almas del Purgatorio”?

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Las sociedades por las almas del purgatorio tienen diferentes aspectos. Todas ellas están inspiradas por nuestra fe y la confianza que nosotros podemos ayudar a los difuntos que todavía están en el proceso de purificación antes de llegar a la unión con Dios en su reino celestial.

En algunos casos las parroquias u órdenes religiosos contribuyen un número predeterminado de misas que se celebran a lo largo del año. Mientras que contribuyen a la celebración de las misas los que pertenecen a estas sociedades inscriben o dan una lista de amistades, parientes y familiares para que sean incluidos entre las almas a quienes se celebran las misas.

En otros casos, cuando se acerca el Día de los muertos, se anuncia que se recibirán las ofrendas para las misas celebradas en favor de los difuntos recordando a los familiares y amistades queridos en esas misas.

El dinero recibido será dividido de tal forma que se pagará al sacerdote el estipendio normal y se celebrarán todas las misas posibles por las almas inscritas.

Puede haber otros modos de proceder, pero la idea básica es que las personas hagan una colecta común para recordar a los difuntos en las misas y oraciones a lo largo del año.

martes, 14 de abril de 2009

¿Cuales son los Siete Dolores de la Virgen María?

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Los siete dolores de María son (1) la profecía de Simeón, (2) la huida a Egipto, (3) la pérdida del niño Jesús en el Templo, (4) María encuentra a Jesús en el vía crucis, (5) la crucifixión de Jesús,   (6) María recibe el cuerpo de Jesús cuando lo bajan del madero, y (7) el entierro de Jesús.

      Hay un rosario de los siete dolores de María -tres cuentas y un crucifijo con siete grupos de siete cuentas-. Se reza este rosario empezando con los tres Ave Marías en memoria de las lágrimas que derramó María por los sufrimientos de Jesús, orando para poder obtener el verdadero arrepentimiento de nuestros pecados. Entonces se dice el Ave María en cada grupo de cuentas mientras que se recuerdan los dolores de María. 
      
El rosario termina con el versículo, “Ora por nosotros, Virgen Dolorosa,” y la respuesta, “Para que lleguemos a merecer las promesas de Cristo.” 

viernes, 10 de abril de 2009

Jesucristo

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Vino a salvar al mundo y los suyos le negaron ante Pilatos

Nos enseñó el camino del bien y lo arrastraron por la vía del Calvario
Dio ejemplo en todo y prefirieron a un ladrón homicida
Nació para perdonar y -sin motivo- lo condenaron al suplicio
Llegó por senderos de paz y le declararon la guerra
Era la Luz y lo entregaron en poder de las tinieblas
Traía Amor y le pagaron con odio
Vino para ser Rey y lo coronaron de espinas
Se hizo siervo para liberarnos del pecado y le clavaron en la Cruz
Tomó carne para darnos Vida y nosotros le recompensamos con la muerte

                                          San Josemaría, del texto "Vía Crucis"

martes, 7 de abril de 2009

¿Qué debo pensar acerca del uso de los anticonceptivos?

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Uno de los autores sobre la moralidad sexual más citado es el Padre Philip Keane. En su libro (en inglés) él nos recuerda que la enseñanza oficial de la Iglesia, como se afirma en la encíclica Humane Vitae, es que el uso de los anticonceptivos, que incluyen los condones, siempre y en todas circunstancias es un mal moral grave, objetivamente. 

Sin embargo, alguien que usa en el matrimonio el condón u otro anticonceptivo puede permanecer en la Iglesia y recibir los sacramentos. 

Las razones detrás de esta postura incluyen (1) una consideración del lugar que ocupa la consciencia en la vida del cristiano, (2) la responsabilidad del católico a seguir las enseñanzas de la Iglesia cuando, hablando como Madre y Maestra, su enseñanza no es infalible y (3) lo que el pensamiento teológico sobre el pecado es.  

Todo ésto no va contra las enseñanzas de Humane Vitae que dice claramente que objetivamente el uso de condones y otros anticonceptivos siempre es un mal moral. Subjetivamente, el documento señala que puede haber una variedad de casos en los cuales una pareja católica puede utilizar condones y otros anticonceptivos sin caer en pecado grave. Sin embargo, en casos muy complejos parece ser que la mayoría de los teólogos que estudian la moral se orientan a decir que no se puede determinar la moralidad del acto sexual sin tomar en cuenta todas las circunstancias que llevan a la pareja a usar anticonceptivos.  Esta postura no va de acuerdo con la conclusión de la encíclica Humane Vitae que dice que no existen ningunas circunstancias en las cuales el uso de condones u otros anticonceptivos puede ser moral. 

      Recientemente en la visita que hizo el Papa a África dijo que no se debe usar anticonceptivos porque la finalidad del matrimonio es la unión de la pareja y la procreación. Probablemente él hablaba desde el punto de vista objetivo. Pero después, al ver la reacción del mundo católico, parece ser que le faltó indicar que hay casos particulares/subjetivos como el SIDA (que es un problema fuerte que se vive actualmente en África y otras partes del mundo) que serian una excepción, según lo que parecer ser la opinión de la mayoría de los moralistas católicos. 

martes, 31 de marzo de 2009

Cómo llegan las personas a ser santos

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Al hablar del proceso de canonización, es importante subrayar el hecho que la Iglesia no hace ni “crea” los santos. Al contrario, cuando se declara santo a una persona, la Iglesia comunica a los fieles, de forma oficial y formal, que esa persona  ha llevado adelante una vida virtuosa y santa que merece ser imitada.  

      La palabra canon llega del griego y significa “regla” o “patrón”. El proceso de canonización no siempre era tan organizado o formal como hoy en día. Antes de que el proceso fuera regulado por el Papa Juan XV en el año de 993 la proclamación de un santo era un asunto local. Una comunidad eclesial local por aclamación confería el título de santo. El consenso era que ciertas personas habían vivido vidas tan santas o habían dado sus vidas por Cristo (los mártires) que ellos se encontraban entre los santos del cielo. En las oraciones y devociones de los fieles se encuentra la evidencia de que ellos creían que esas personas eran santas. Sin embargo, con el tiempo nacieron abusos, y el proceso fue eventualmente tomado por la Iglesia y nuevas reglas y requisitos fueron instituidos.

      En 1983 el Papa Juan Pablo II decretó  nuevas normas que terminaron en una revisión de todo el proceso de canonización. En 1988 él cambió el nombre de la congregación del Vaticano que investigaba las peticiones para proclamar un nuevo santo llamándola la Congregación por las Causas de los Santos. 

      El proceso de canonización tiene tres pasos importantes. El primer paso examina la vida del candidato para intentar determinar si el candidato había vivido una vida moral y de fe. Este paso se realiza a nivel local o diocesano. Si el obispo piensa que la nominación vale la pena, él nombra a una persona para examinar la vida del candidato. Los resultados se entregan al Vaticano donde se hará una evaluación del candidato. A lo largo de la investigación, si se comprueba que la persona ha llevado una vida santa, se recomienda que él/ella vaya al siguiente nivel  del proceso y se de el titulo de Siervo de Dios o Venerable.

      El siguiente paso es la beatificación. Ahora lo requerido es un acontecimiento extraordinario o milagro lo que indica que el candidato está en el cielo e intercediendo a favor de los fieles. (Los mártires por la fe no necesitan mostrar milagros). Si un acontecimiento ocurre que no se puede explicar científicamente y está atribuido a la intercesión y mediación del candidato a quien los fieles pidieron ayuda se declara al Venerado, Beato. A este punto la Iglesia permite la veneración del Beato por un grupo particular o en una región geográfica con la cual el Beato tiene una relación e importancia. 

      El último paso o nivel  es la canonización. No todos los que han sido declarados beatos llegan alcanzar la canonización y ser declarados santos. Se necesita otro acontecimiento o milagro a este nivel. Cuando esto ocurre, el Papa promulga un documento de canonización y declara en una ceremonia publica y elaborada que la persona es un santo y que merece ser venerado por todos los fieles.

Blogumulus by Roy Tanck and Amanda Fazani

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